domingo, 30 de diciembre de 2018

La película de Spiderman que merecemos: "Spiderman. Un Nuevo Universo" | Crítica "Into the Spider-Verse" |

La sorpresa de finales de año, sin duda alguna. Después de la mediocre y decepcionante Homecoming, el superhéroe arácnido atravesaba una época incierta. ¿Alguien llegó a pensar, allá por finales de 2017 (cuando se estrenó el primer trailer), que el nuevo magnum opus cinematogáfico de nuestro amigo y vecino Spiderman iba a ser esa película animada de escasas esperanzas? Yo, desde luego, no. Pero me equivoqué.

Spiderman: Un Nuevo Universo (o Spiderman: Into the Spiderverse) es todo lo que dicen de ella. Se trata de la mejor película del trepamuros desde la segunda parte de la trilogía de Sam Raimi. Una auténtica delicia audiovisual que entiende a la perfección a su(s) personaje(s), los conflictos y características del mismo, y todo aquello que lo hace tan sumamente atractivo y apasionante.

Mi opinión acerca de 'lo positivo' no diferirá demasiado del consenso general. No obstante, creo tener algo que decir respecto de sus desaciertos. A pesar de que la considere un pedazo de peliculón, aún conservo un par de quejas mal contadas que, de haber sido pulidas un poquitín más, habrían logrado que el filme fuese un 10 instantáneo para mí. ¿Te apetece leer mi opinión al completo acerca de esto? Quédate unos minutos.



Quitemos lo obvio primero: ¡vaya explosión de diversión! La película comienza con muchísima fuerza y no decae en ningún momento. No te hallarás bostezando ni una sola vez. Toda la familia podrá disfrutar de su endiablado ritmo, sus constantes toques de humor y un estilo único hasta el momento. La animación merece su mención aparte. La fluidez, la acción, la originalidad implícita, la forma en que las escenas se suceden emulando un cómic, las continuas imágenes preciosas llenas de colores vibrantes y los omnipresentes detalles visuales integrados con sumo cariño en todo plano contribuyen a la hora de crear una experiencia sensorial sencillamente suculenta. Sin embargo, lo más importante es que nada de esto es gratuito. La manera en la cual nos cuentan la historia y la propia historia se complementan mutuamente hasta un punto tal que no podría existir una sin la otra. Me quito el sombrero.

¡Qué trato más ejemplar de los personajes! Todos y todas sin excepción están mimados y cuidados hasta el más mínimo detalle. Desde sus gestos, diferentes colores y apariencias hasta las excéntricas personalidades. Hallamos una gama inmensa de individuos, tanto protagonistas como villanos, y lo impresionante es que cada uno se siente único, peculiar, e irradia un carisma infinito. Basta con dos minutos en pantalla para crear un personaje interesante y memorable. Es una táctica utilizada con frecuencia en esta ocasión, ya que hay mucho que contar en muy poco tiempo, y aun así, el espectador nunca lo nota forzado o apresurado.
Ahora bien, como era de esperar, es en la distintas encarnaciones de nuestro Spidey donde la cinta sobresale (mi favorito es Spider-Noir. ¡Dios, cuánto me habré reído!). No haré spoiler, ya que descubrirlo por uno mismo no tiene precio; no obstante, he de destacar al trío protagonista (Gwen-Miles-Parker). Es excelente, ya sea en sus identidades como personajes individuales o mediante las relaciones que forjan entre ellos. Molan mazo. Molan una puta barbaridad, de verdad os lo digo. Además, me encanta la posibilidad de que cada persona pueda escoger un favorito distinto y la diversidad que acompaña a la posible elección, para que nadie quede desamparado.

Spider-verse ha superado una misión que parecía imposible: conseguir crear un personaje vestido del hombre araña alternativo a Peter Parker, y que al público nos guste. Algo que ni siquiera los cómics han logrado alcanzar por completo. Pues, ¿sabéis qué? Miles Morales se consolida como un protagonista digno del superhéroe que representa. Su historia de origen y los paralelismos que tiene con la clásica son una genialidad. Me siento muy orgulloso de que él sea el Spiderman de la nueva generación. Pero tranquilos: la película no olvida a nuestro Parker original. Es más, aporta una visión inédita del mismo (para el medio cinematográfico). Le otorga una dimensión extra de profundidad que mezcla la tragedia típica de Spiderman con un poco de ridiculización (a modo de recurso humorístico) y a pesar de ello nunca, repito, NUNCA le falta al respeto ni lo convierte en un payaso inútil. En el proceso, el guion solidifica con éxito un magistral mensaje: Spiderman no es una persona, sino un concepto. Cualquiera puede serlo. Representa una idea de superación personal que nos enseña a siempre levantarnos cuando nos caemos, a aprender de los errores, y que un poder conlleva una gran responsabilidad. ¡EstoEsto es Spiderman, señoras y señores. Esto es la auténtica esencia de uno de los mejores personajes ficticios del cómic americano y el héroe más heroico (valga la redundancia) que se haya creado jamás. La película lo ha comprendido. Por eso ha triunfado.

A lo largo de su metraje hay continuas referencias que solo aquellos aficionados al cómic podrán apreciar. Están colocadas con gran maestría, ya que no afectan a la calidad objetiva de la película. Son algo así como "obsequios" para premiar a los más fanáticos. La puedes disfrutar perfectamente aunque no hayas leído a Spiderman en tu vida.

Todo el tema de los "universos paralelos" toma el enfoque acertado. No le conceden gran importancia porque que no es lo realmente interesante de la trama, pero sí se dignan a dar una explicación suficiente como para contentar al espectador. Los creadores han comprendido a la perfección que lo relevante de verdad no son los sermones de ciencia-ficción interdimensional, ni siquiera el argumento; son los personajes y las interacciones entre ellos. En consecuencia, la película está concentrada y jamás se distrae, de modo que nosotros la disfrutamos todavía más.
Ah, y la banda sonora es pura poesía callejera. Un regalo acústico.



Vale, hemos concluido la sección agradable. Finalmente llegamos al momento incómodo, pero necesario... ¿Qué elementos podría haber corregido Spiderman: Un Nuevo Universo?
Aviso previo: para comentar lo siguiente, me veo obligado a entrar en pequeños fragmentos spoiler. Son muy leves y puedes leerlos incluso si aún no has visto el filme. Ahora bien, si tus deseos son no saber absolutamente nada de la película, la crítica termina aquí para ti. ¡Un saludo!


Kingpin es el villano principal. Y me encanta como tal. Adoro su particular diseño, su increíble poder y sus sólidas motivaciones. Es sublime. Sin embargo, y me apena decir esto, necesita un mayor tiempo en pantalla. Solo otros 5 minutitos, nada más. En mi opinión, la amenaza primordial de la película requiere un poco más de profundidad, con el fin de que el espectador también pueda incluso ponerse algo de su parte. Al final, su destino trágico me resultó indiferente emocionalmente. Si yo hubiera sufrido una pizca más por él, me habría encontrado totalmente satisfecho en ese aspecto.

Mi próxima queja es sobre una laguna argumental. Cabe la posibilidad de que no sea un auténtico error y yo me esté equivocando (en cuyo caso, que alguien me corrija en los comentarios). ¿Por qué el portal entre dimensiones solo trae a "spider-personas" al principio? O sea, se supone que la máquina no tiene voluntad propia, ¿no? ¿No hay un momento en el que, cuando está abierto el portal, los científicos están buscando coincidencias para encontrar a quienes querían encontrar y traerlas de vuelta? Eso indicaría que es difícil localizar a la personas concretas. ¿Entonces, por qué solo son spider-personas las que aparecen y no más gente aleatoria? Es demasiado conveniente y no le encuentro una explicación razonable, no sé. Si conocéis la respuesta, compartidla conmigo, por favor.

Por último, tenemos la evolución que Miles atraviesa en el tramo final. Es bonita y coherente, sí, pero demasiado rápida. Pasa drásticamente de ser un pringado a un gran Spiderman en apenas unos minutos. Para mí, hubiera sido preferible una progresión algo mayor.



Nada más que añadir. Into the Spider-verse es una de las mejores películas del año 2018. ¿Una obra maestra? Por qué no. Ah, y cómo olvidarlo: tiene la mejor escena post-créditos de la historia del cine. Sí. Como lo oís. No admito discusión. Pocas veces me he reído más en una sala. Los memes de internet y el cine finalmente se dan la mano. Es un momento histórico para la humanidad.

8,5/10.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Una opinión diferente: "Roma" (2018) de Alfonso Cuarón | Crítica |

Ayer fui uno de los pocos privilegiados en toda España que pudo ver Roma de Alfonso Cuarón en la pantalla grande, una semana antes de su extreno mundial para Netflix.

Hasta ahora, las bocas de las personas que la habían visto antes se llenaban con dos significativas palabras: "obra maestra". Todo aquel que le echado un vistazo la tiene en el primer puesto de sus filmes favoritos del 2018. No son pocos los que la califican como una de las mejores películas de esta década. Incluso hay críticos que no dudan a la hora de colocarla entre las mejores del nuevo siglo. Hacía mucho tiempo de la última vez que crítica especializada y público estuvieron tan de acuerdo. Era obvio que, ante toda esta expectación, yo apenas podía contener mis ganas de verla. ¿Y bien?

No voy a andarme más por las ramas. A estas alturas podréis intuir que Roma me ha parecido, personalmente, una obra común tirando a mediocre, y la película más sobrevalorada del año. Fácilmente.
Si no eres una persona capacitada para leer puntos de vista contrarios a los tuyos, te recomiendo encarecidamente que abandones este post de inmediato. Ahora mismo voy a contracorriente de la opinión general, así que no espero una cálida acogida para esta crítica... pero no me importa en absoluto. Solo te pido que, si te interesa, leas lo que tengo que decir sobre Roma antes de comentar. Voy a ser 100% sincero y argumentaré el porqué de mis palabras lo mejor que pueda. Vamos allá.


Roma es una de las películas más hermosas y visualmente mejor realizadas que he visto en mi vida. Cuarón ya demostró con Gravity la maestría que posee manejando la cámara, sin embargo, es con esta cinta que ha logrado su nivel más alto. Las imágenes poseen una sensibilidad inaudita, una belleza que quita la respiración y una cantidad de detalles simplemente abrumadora. Cada plano es una delicia que invita al espectador a introducirse en el mundo de blanco y negro retratado por el director. Los movimientos de cámara son precisos y depurados. Me siento agobiado con solo imaginar el inmenso trabajo que se ha puesto en la ejecución de las escenas. La dificultad que algunas de estas conllevan, combinada con el exquisito resultado final obtenido, logran que Roma ya sea un producto digno de admiración.
Ahora bien, la fotografía no solo tiene una estética impecable de su parte.También hallamos momentos de gran angustia rodados con la intención de hacer sentir al público que está ahí mismo, observando lo que ocurre. En ocasiones, deja de dirigir nuestra mirada y utiliza las imágenes estables. Así nos fuerza a quedarnos fijos presenciando los hechos para aumentar la sensación de agobio y desesperación. El hiperrealismo que ha alcanzado Cuarón merece una mención aparte, pues lo que vemos realmente cobra vida delante de nosotros.


Por ahora, me he dedicado exclusivamente a alabar Roma. Sé que todavía no he sacado a relucir sus defectos como he prometido al principio de la crítica, pero no os equivoquéis: es mi intención hacerlo. Si elimino lo ya mencionado, creo firmemente que la película no tiene mucho más a favor.


Soy consciente de que puedo llegar a ser pesado con esto, no obstante, lo considero un factor de importancia capital: para calificar de "buena" a una película, esta tiene que emocionarte. Ha de ser capaz de atraparte, de moverte por dentro, de ponerte bajo sus pies y hacerte sentir las sensaciones que ella quiera. Roma es preciosa, sí, pero no consigue emocionar un poquito por más de dos o tres escenas concretas en un metraje de dos horas.
¿A qué se debe esto?
Según yo lo veo, son varias las razones. Primero, la historia está completamente descentrada y no sigue un hilo fluído. Se distrae continuamente perdiendo el tiempo con escenas que poco o nada aportan a la película, dejando así de lado la trama principal. En consecuencia, el interés y la empatía del espectador por los personajes se reduce al mínimo. Es como si el director estuviera más interesado en demostrar sus habilidades puramente visuales en vez de contar su historia de forma satisfactoria. El tío sabrá construir escenas magníficas, pero, ¿de qué le sirve, cuando esas mismas escenas no tienen nada que decir y, por lo tanto, se sienten vacías?
Admitámoslo: el argumento de Roma puede pertenecer a una telenovela de cuestionable calidad sin ningún problema. Es un cliché bastante recurrente. Sin embargo, eso no tiene por qué ser algo negativo. Yo soy el primero que recibe abiertamente la sencillez ya que, si nos ponemos estrictos, ninguna producción sería "original" en su totalidad. El problema de esta película es que su historia es excesivamente simple y plana, tanto, que podría haber sido contada en 25 minutos y no nos habríamos perdido nada. Como ya he mencionado, Cuarón tiende a irse por las ramas en escenas irrelevantes, y alarga hasta el aburrimiento las otras con algún propósito que desconozco. Yo siento decir que alargar innecesariamente una escena no la hace más profunda. La hace más soporífera, y punto. Muy pocos directores han llegado a dominar la táctica de controlar el tiempo para conseguir que una película de ritmo lento no canse en ningún segundo. Alfonso Cuarón no es uno de ellos, porque su única pretensión es demostrar lo bueno que es moviendo la cámara. No aporta misterio ni atractivo al argumento mediante la imagen, ni engancha al espectador para que le interese lo que acontece. Roma no arranca hasta que le queda apenas media hora para terminar, momento en el cual ya nos ha perdido.
El público es un mero espectador de los hechos, y no un partícipe de ellos. Lo vemos todo desde la fría distancia e indiferencia.

Los personajes son, de nuevo, planos y arquetípicos. Tenemos (muy) pequeños destellos de profundidad exclusivamente en la chica protagonista. Del resto no hay nada, la familia en conjunto apenas posee tres o cuatro escenas relevantes. No hay un contexto mínimo de la agitación que ocurre en el lugar donde es ambientada la historia (a la que se dedica una única escena). No me he "trasladado" al barrio de Cuarón, no sé nada de él ni de su gente. Así, solo se consigue que los espectadores nos mantengamos más alejados aún de la trama. Encima, el drama humano es inexistente, porque no hay atisbos de evolución ni hay arcos argumentales definidos. ¿Cómo nos puede importar la situación de la familia si no sabemos ni los nombres de quienes la forman? Roma se ha entretenido tanto en estúpidos personajes superficiales soltando la típica frase filosófica que no viene a cuento de nada, que ha olvidado dar tiempo a lo importante de verdad. Solo hay algunas pinceladas de auténtica complejidad dispersas sin cohesión a lo largo de la película, que acaban por resultar insuficientes a la hora de crear una experiencia satisfactoria. Las actrices y actores no hacen trabajos destacables, aunque para ser sincero, tampoco contaban con mucho terreno donde trabajar.

A mí, Roma no me ha hablado. Quizás es mi culpa. Es posible que yo sea el único ciego y mi limitada mente no me permita ver más allá. A lo mejor mi perspectiva cambiaría con un segundo visionado... Una pena que la cinta ni siquiera me haya cautivado lo suficiente como para que me importe descubrir los supuestos detalles ocultos que no he percibido la primera vez.
Estoy comenzando a temer esta tendencia que está adoptando el cine actual, "alargar la historia lo máximo posible". No es mi intención ponerme nostálgico, mas no puedo evitar caer en la comparación: la mayoría de películas antiguas nos contaban aventuras complejas con grandes personajes y grandes diálogos en menos de dos horas, y aún les daba tiempo para plantearnos un extra de preguntas y respuestas metafísicas, filosofía y más. Este estilo tendrá sus desventajas (aunque ahora mismo no recuerde ninguna), pero no podemos negar que, cuando se hacía bien, era magistral. ¿Dónde ha quedado ahora? ¿Por qué no hemos aprendido de él? ¿Cómo es posible que estemos yendo tan erróneamente en la dirección contraria?


Así que, resumiendo: Roma de Alfonso Cuarón no es una película "mala", sino una del montón. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Sin embargo, ha sido declarada unánimemente como una obra maestra "íntima" o "reflexiva", y no es así. Yo la veo como una historia vacía y pretenciosa envuelta en una fotografía hermosa para cubrir unas serias carencias de guion. El director la alarga hasta la saciedad sin tener nada que contar para hacerla parecer más "profunda" de lo que realmente es. Se trata de la típica obra en la que ha dado más importancia a la estética que al contenido. Al final, es como comprar un caramelo con un envoltorio bellísimo, pero que al abrirlo no contiene nada en su interior, salvo el humo que me han vendido pretendiendo que yo también me una al carro y diga "pues sí, el caramelo está riquísimo". Pues no. Me ha sabido a poco.

6/10.

lunes, 12 de noviembre de 2018

SENTIMIENTO: Crítica de 'Bohemian Rhapsody'. Una carta de amor a Queen.

Queen es una leyenda. ¿Es posible que no le guste a alguien? Lo digo en serio. Su influencia todavía se nota hoy en día, décadas después de su "época dorada". ¿Eres una de esas personas que, hasta la salida del filme, no tenía conocimiento de su existencia? No te preocupes, no necesitas un máster en su trayectoria para disfrutar de la película. De hecho, con toda probabilidad has escuchado una (o varias) de sus canciones sin ser consciente. Es más, subo la apuesta: alguna vez en tu vida has interpretado uno de sus mejores ritmos. ¿No me crees? Busca We Will Rock You en YouTube.

Me encanta Queen. Ahora bien, no soy su fan número uno. No conozco la historia al completo, no he escuchado todas las canciones, ni sé todas las letras. Sin embargo, puedo asegurar que me encanta.
¿Qué quiero decir con esto? Que, a pesar de admirar el grupo, no me dejaré llevar por tal hecho a la hora de juzgar Bohemian Rhapsody.
Los estúpidos argumentos de "solo te ha gustado porque admiras Queen" no son válidos. No pienso ser más blando con ella. Si (en mi opinión) no ha dado la talla, yo lo diré. Y haré lo mismo en caso contrario.


Entonces, ¿la cinta ha alcanzado las expectativas? ¿Ha resultado decepcionante? ¿Qué me ha parecido finalmente?
Un PELICULÓN.

Bohemian Rhapsody comete numerosos errores. Es una película imperfecta como la que más, pero aun así la perdono, porque desprende una pasión pura y un poderosísimo sentimiento contagioso muy, muy difíciles de encontrar en el cine actual. Hay un cariño infinito puesto en cada maldito fotograma del que es imposible no enamorarse, y que automáticamente hace parecer insignificante cualquier pequeña metedura de pata que haya sucedido por el camino.


¿Podría decir muchos aspectos negativos acerca de ella? Podría, sí.
Podría decir que su estructura es irregular y en el guión apenas hay cohesión entre cada escena. Se suceden de forma algo artificial.
Podría decir que dejan miles de cosas en el tintero, pues apenas indaga en la historia de Queen o sus integrantes.
Podría decir que he avistado errores técnicos o secuencias que tenían la oportunidad de haber sido rodadas de mejor forma.
Podría decir que el repertorio de canciones no es excesivamente grande.
Podría decir que no todos los personajes obtienen mucha profundidad.
Podría decir que recurre a algunos clichés.
Podría decir...

Pero, ¿sabéis qué? También puedo decir algo diferente. Puedo responder a todas esas exigencias. Puedo, y prefiero hacerlo.


Puedo decir que alcanza el equilibrio perfecto entre música e historia. Algunos aseguran que se debería haber dado más tiempo a la historia. No obstante, nos habrían dejado menos música si hubiera ocurrido así, y eso no sería bueno. De la misma manera, la historia habría quedado demasiado descuidada con un mayor enfoque hacia el apartado musical. Por suerte, ninguna de estas dos opciones han ocurrido.
Puedo decir que, aunque el guión esté lleno de carencias, estas son fácilmente eclipsadas por unos intérpretes inmensos y una direccion ágil, atrevida, creativa y ¿por qué no? excelente.
La carencia de profundidad de los personajes en el guión queda perfectamente suplida por el talento de los actores y la sinergia que existe entre ellos. Aportan esa personalidad y carisma necesarios para dar vida propia a las personas que interpretan, engañándonos a los espectadores por completo al hacernos creer que son los verdaderos integrantes de Queen sin que lo dudemos un solo segundo. Son una familia. Funcionan en conjunto y por separado. Son los inadaptados que tocan para otros inadaptados en fondo de la sala... y pertenecen a ellos.

Rami Malek. Jamás pensé que ese nombre pasaría a los anales de la historia. Cuánto me equivoqué. Ha superado todas las expectativas. Cualquier cosa que yo añada es innecesaria. Simplemente, como no le den el Oscar a Mejor Actor este año, me voy a ver obligado a cagarme en el criterio de unos cuantos incautos académicos. Vaya PAPELÓN ha realizado el chaval, dios. Extravagante. Poderoso. Rompedor. Único. Freddie Mercury en toda regla.
Eso sí, recuerdo que en el reparto nadie se queda atrás: toda actuación en esta cinta es excelente. Ahora bien, era obvio quién debía destacar.


Bryan Singer también ha sido una pieza vital a la hora de dotar a Bohemian Rhapsody de su energía y vitalidad. La duración no es moco de pavo (2 horas y 15 minutos), pero se pasa en un abrir y cerrar de ojos gracias a un ritmo endiablado e imágenes que golpean la retina. A la hora de transmitir la emoción y el sentimiento de la película, nuestro director se junta con el magnífico reparto y juntos ofrecen un resultado inimitable, extraordinario. Todo un espectáculo de sensaciones con una música inmejorable (¿podemos estar de acuerdo en que estamos ante una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine?) que consigue hacernos sentir más amor por Queen del que ya teníamos.

Y a pesar de que pareciera imposible en un principio, al final es creado un drama sumamente competente detrás del escenario. Nos hace sufrir, nos desgarra y nos recuerda la tragedia del protagonista. La evolución de Freddie influenciada por el sutil (y muy bien escrito) personaje de Paul es pura brillantez cinematográfica. La conclusión de sus relaciones amorosas en la película es simplemente bellísima.

Habrá quien diga, como motivo de crítica negativa, que el filme se aprovecha de la influencia del Queen real y el amor que profesamos hacia su música. Mi pregunta es, ¿y qué? Vamos a ver, soltemos los prejuicios un momento y dejemos las tonterías: si a mí me mandaran hacer un biopic de la banda de rock and roll más aclamada del mundo, sería un puto idiota si no me aprovechara de eso mismo. Estaría abandonando toneladas de potencial malgastado. ¿Qué le podemos reprochar?

Además, creo firmemente que nos hallamos en una época perfecta para su lanzamiento. Queen es una leyenda y jamás será olvidada; ahora bien, su influencia ha bajado considerablemente con los años. Personalmente, me encanta ver cómo la gente vuelve a escucharlos y a ponerlos en la radio, permitiendo así un encuentro con nuevas generaciones que los desconocían hasta ahora. No te sientas avergonzado si la cinta que nos ocupa ha sido la razón por la que te has introducido a este maravilloso mundo. ¡Nunca es tarde!


En mi opinión, Bohemian Rhapsody es una carta de amor al que, posiblemente, ha sido el grupo musical más grande de todos los tiempos. Poco importa que sepas más o menos de él: todos y todas seremos capaces de disfrutar por igual. De la misma manera, tampoco esperes salir de la sala de cine sabiendo todo acerca de la banda. No vayas a ver el filme con intención de presenciar una biografía detallada de Queen, pues no es el objetivo. Estamos ante una "experiencia" más que ante una "película" en sí. Vívela. Preocúpate del resto más tarde.
¿Cómo podría no otorgar una gran calificación a una obra que me ha hecho sentir como si estuviera en el mismísimo escenario? He formado parte del grupo. Del público. Me he emocionado con la historia. Me he emocionado con el concierto. Demonios, he vivido ese concierto en mis propias carnes. ¿Cómo no le voy a dar un sobresaliente, por favor?
¿Podría ser mejor? Sí, podría. Pero entonces, habría sido un maldito 10/10. Para mí, es de lo mejor en lo que llevamos de año.

8.5/10

sábado, 20 de octubre de 2018

"The Night Comes for Us", ¿la nueva "The Raid"? | Crítica |

Todo aquel que me conozca sabrá que soy un fanático incondicional del cine de acción. Amo este género y todas las pequeñas categorías que han nacido de él a lo largo de los años. Sin embargo, de entre todos esos subgéneros hay uno concreto que, en el fondo, me apasiona un poquito más que ningún otro... el de las artes marciales. Hostias a casco porro, vaya.
Por alguna razón, los cineastas asiáticos han destacado constantemente en tal aspecto. Las películas de tortazos favoritas provienen de sus manos. Siempre se las arreglan para ofrecer las mejores, más variadas y más disfrutables coreografías, humillando y dejando en pañales a casi cualquier director de cine americano o europeo que se dedique a la acción.
The Night Comes for Us es una película indonesia escrita y dirigida por Timo Tjahjanto recién estrenada en Netflix. Aquellas personas que tuvieron la oportunidad de verla en el festival de Sitges la compararon con The Raid (una de las mejores películas de artes marciales jamás rodadas). Mis ganas de verla no podían ser más altas. En lo personal, pienso que el cine de acción actual está decayendo a pasos agigantados con cada año que pasa, y por eso cada vez que un filme de este estilo es estrenado tengo puestas grandes esperanzas en él.

¿Qué me ha parecido, pues, The Night Comes of Us? ¿Merece la pena verla?

En contra de la opinión popular, la película me ha dejado frío y decepcionado. Últimamente no hay nada capaz de saciar mis expectativas, lo sé. Espero (sinceramente) que no se deba a que me esté volviendo un amargado incapaz de disfrutar (mi único objetivo, al fin y al cabo). Sea lo que sea, considero que esta obra es otro ejemplo más de un increíble potencial despilfarrado. Por supuesto, pienso argumentar ahora mismo el porqué de mi opinión. Quédate si quieres leerlo.


The Night Comes for Us da lo que promete: escenas salvajes de acción y crueldad desmedidas. Si te gusta el gore o la sangre chorreando a borbotones, esta es tu cinta. No se corta un pelo a la hora de mostrar violencia gráfica, aspecto que le otorga puntos extra para mí. Estoy harto de esa violencia tan inofensiva y calmada que nos ha asaltado en las pantallas esta década. ¿Dónde han quedado los golpes que duelen de verdad? La violencia no tiene por qué hacer mejor a una película, pero hay casos en los que es necesaria, y este es uno de esos. Sin ella no habría tensión, pues la sensación de auténtico peligro sería inexistente. Hasta que el espectador no ve que cualquiera puede morir (y de formas absolutamente atroces), no toma el asunto en serio de verdad.
Los jóvenes pueden presenciar este festín grotesco con el único propósito de pasar un buen rato sabiendo que es una ficción, y ni se van a traumatizar, ni se van a convertir en asesinos. La explosión de sangre y tripas logra que la experiencia sea increíblemente disfrutable, una bomba de diversión sin límites, perfecta para despejar un rato la mente de nuestra aburrida realidad (más violenta que cualquier película jamás estrenada).

Los actores son excelentes luchadores y ponen toda la carne en el asador. Qué decir de Iko Uwais que no se haya dicho ya. Ojalá prosiga con su excelente trayectoria y continúe ofreciéndonos grandes obras de acción como hasta ahora.

Por lo general, el filme cumple. El público debe ser consciente del tipo de cine que va a ver, y en consecuencia, no pedir peras al olmo. Yo no la odio en absoluto, pues me entretuvo durante 2 horas y, ocasionalmente, se descolgó con excelentes momentos de gran intensidad sumamente satisfactorios. Aun así, creo que comete una serie de fallos imperdonables dentro de sus objetivos primordiales. El hecho de que sea una película puramente de acción no la salva de ciertas carencias que comentaré en breve. Incluso limitándonos a lo que se espera dentro de su propio género cinematográfico, deja mucho que desear.


Antes de nada, tenemos la historia. Soy consciente de que, en ocasiones como esta, la trama toma un plano secundario que sirve para poco más que introducir la próxima pelea. No obstante, el guion debe poseer un mínimo para que nos interese lo que presenciamos. No es necesaria gran complejidad. Con algo simple se pueden hacer grandes cosas. Lo único obligatorio es la inmersión del espectador: a este debe importarle quién muere y quién vive. Ahí empiezan los problemas.
A la extensa mayoría de personajes les falta carisma, sobre todo al protagonista (opacado por Uwais). El planteamiento que desencadena la locura (un ex-mafioso lo abandona todo para salvar a una niña) es imposible de tomar en serio por culpa de cómo está tratado, y por ende, las motivaciones no llegan a funcionar en ningún momento (a veces son tan descaradamente incoherentes y absurdas que empeoraban el visionado). Nada de lo ocurría consiguió importarme ni un poquito. Me daba igual lo que pasara con la niña, me daba igual la relación vacía entre el protagonista y el antagonista, me daban igual los personajes secundarios que morían por razones difusas (haciendo imposible que yo forjara una conexión con ellos). ¿Quién es la pava que aparece a la mitad de la película? ¿Qué quiere, por qué hace lo que hace? ¿Y por qué, tan misteriosamente como ha venido, se va? Así se desperdicia un personaje femenino que podría haber sido brutal, y acaba resultando indiferente. Además, en una película como esta es esencial un villano de categoría. ¿Este malo maloso qué cojones busca, y por qué solo siento apatía cuando sale en pantalla? ¡Cliché!

Las peleas no siguen una narrativa natural. El hilo que lleva de escena en escena es extremadamente artificial. La película no funciona como conjunto ya que las escenas no fluyen, sino que están forzadas y no hay cohesión entre ellas. Las cosas pasan "porque sí" y debes aceptarlo como si nada. Pues no lo trago, lo siento.
Me da pena, ya que se ha malgastado el potencial de otros personajes geniales, como las lesbianas asesinas (dúo anecdótico con apenas un par de escenas a lo largo del metraje).
No pido el guion de El Padrino, pero sí pido protagonistas interesantes y una historia que me haga sentir parte de los hechos narrados. No la he encontrado aquí.


Las escenas de pelea son vitales en una cinta como esta. He de admitir que sí, están bien realizadas y parecen oro puro en comparación con las producidas por Hollywood hoy en día. Muchas de ellas son una gozada visual y estéticamente hermosas. Ahora bien, no están ausentes de fallos. Las encuentro (bastante) por debajo del nivel que el cine asiático suele ofrecer, y es una pena sabiendo lo increíbles que podrían haber sido.
El primer aspecto que destaca (para mal) es la pésima calidad a la hora de dirigir los combates, sobre todo en lo referente a los extras. Vale, los actores saben luchar y hay buenas tomas, pero se siente demasiado obvio el hecho de que las peleas están coreografiadas. No son naturales ni fluídas. Los movimientos son lentos y excesivamente falsos. No se consigue que parezcan lo más real posible, ni se oculta la ficción de forma eficiente. En situaciones de uno contra muchos, los planos nos permiten ver a los extras quietos, esperando su turno para atacar. Así se transmite una sensación de perfecto orden que no pega en absoluto con el caos que la cinta quiere alcanzar. Encima, estos enemigos de poca monta son demasiado ineptos en su trabajo. Ni el guionista ni el director saben cómo manejarlos, de manera que realizan fatal sus funciones. No son amenazas en combate y continuamente toman las típicas decisiones patéticas que permiten a nuestros héroes ganar. Al final, la tensión termina siendo muy pobre. A mi ver, la única batalla que se salva es la final, el esperado uno contra uno de Iko Uwais Joe Taslim. Es bestial, pero no salva a la película.


En resumen: The Night Comes for Us no es la próxima The Raid. Siento decir esto (sé que las comparaciones son odiosas, perdonadme) pero esta última es infinitamente superior en todos los aspectos salvo el de violencia puramente gráfica. Viendo la saga de Gareth Evans puedo entender por qué el filme que nos ocupa (The Night Comes for Us) ha fracasado en su afán de crear una competente cinta de acción y tensión.

6,25/10.

lunes, 15 de octubre de 2018

"Venom": duele decirlo, pero es mala (Crítica/Reseña).

Puede que suene cursi decir esto, pero el personaje de Venom ha sido una parte esencial en mi vida desde que yo era muy, muy pequeño. Es mi enemigo favorito de Spiderman (primer superhéroe del que jamás leí), y lo considero uno de los villanos más carismáticos, originales e interesantes del mundo de la historieta en general. El primer cómic que yo he dibujado nunca (con no más de 7 u 8 añitos) fue de Spiderman contra Venom y Matanza. Así que no me vale la excusa de "odias por odiar", "no te gusta Marvel", "te dejas llevar por la opinión de los demás" o alguna gilipollez de semejante calibre. Ojalá, y repito, ojalá pudiera ir yo a una sala de cine a ver una película de Venom portagonizada por Tom Hardy y salir encantado al terminar (independientemente de lo que diga la crítica especializada, con la que nunca concuerdo), habiéndola disfrutado como el niño que soy y llevo dentro.
Pero no es el caso.
Ni siquiera con la ayuda del factor nostalgia ha sido esta película capaz de ganarme. De hecho, a la larga, el hecho de que me guste tanto el personaje solo logra que me moleste más aún lo mala que ha resultado esta adaptación.

No te sientas menospreciado por lo que escribo si has sido de los que ha amado la cinta (yo mismo adoro los placeres culpables). Sin embargo, la "verdad" debe ir siempre por delante: Venom es una mala película. Una mala película con sus elementos chulos e interesantes, sí, pero una mala película al fin y al cabo.
Procedo a explicar el porqué de mis palabras. Intentaré ser lo más claro y breve que pueda.


Nada más comenzar, uno ya puede hacerse una idea de cómo va a ser el filme. La primera media hora es una introducción sosa, aburrida y apresurada de personajes absolutamente planos por los que el espectador no se llega a preocupar en ningún momento, que no paran de tomar decisiones estúpidas y se comportan de formas nada realistas y poco coherentes. La trama se basa en una sucesión constante de clichés enervantes que crean una molesta sensación de déjà vu ("ya hemos visto esta película antes"). Las lagunas argumentales son gigantescas y descaradas, da la impresión de que el guion fue escrito en una noche de botellón. Lo único que salva a Eddie Brock durante este fragmento es Tom Hardy, un excelente actor cuyo talento ha sido desperdiciado en esta ocasión. ¿La relación amorosa de Eddie? Innecesaria, absurda y mal llevada. ¿Su trabajo y posterior despido? Nada, ¿a quién le importa?
Yo dejo caer lo siguiente: si a alguien le interesa, podría hacer una review más específica y llena de spoiler donde vaya analizando de una en una las incoherencias que van apareciendo. Sé que me leen cuatro gatos (siendo generoso), pero en el caso de que a alguno le guste la proposición, le invito a manifestarse.

Todo mejora cuando el simbionte entra en escena, dejándonos entrever parte de lo que Venom podría haber sido y nunca fue. El aspecto del monstruo es brutal (para mi gusto le falta la araña en el pecho, aunque no lo critico ya que entiendo por qué no la han puesto). Es grande, poderoso, intimidante y horrible (en el buen sentido); todo aquello que Venom debe ser (y debería haber sido en la versión del 2007). ¿Lo mejor? La divertida y entretenidísima relación Eddie-Simbionte. Las interacciones entre ambos, sus diálogos conflictivos e insultos cariñosos son muy disfrutables y consiguen inmediatamente que nos encanten e importen los dos personajes. Esta relación forjada es sumamente interesante y sorprendentemente coherente. La película se habría beneficiado enormemente de ella de haber sido tratada con algo más paciencia y talento.
En el tramo final, desafortunadamente, la desarrollan tan apresuradamente como el resto del metraje. Por ello se siente demasiado forzada, cuando podría haber sido fluída y magistral.

El villano es un empresario de moral inexplicable que hace cosas contradictorias sin unas motivaciones claras. Otro más directo al saco de los desastres.

En cuanto a la acción (tópico imprescindible hablando de cine de acción), esta deja mucho que desear. No hay ni una sola imagen de Venom a la luz del día (para tapar un CGI deficiente), de manera que muchos planos son excesivamente confusos, al ser este un bicho completamente negro. Las secuencias de pelea o batalla son escasas y cortas, además. Dependen demasiado de los efectos especiales y estos son bastante pobres, así que el resultado no es satisfactorio ni emocionante. Están rodadas sin pasión. Parecen golpes aleatorios e incomprensibles de alienígenas hechos descaradamente por ordenador.


Todos sabemos cuál es la razón del desastre que ha terminado siendo este filme: la tijera del estudio que, según el propio Tom Hardy, ha quitado las mejores escenas para que Venom pudiese obtener la calificación PG-13 (para mayores de 13 años) en vez de R (para mayores de 18, y la calificación que estaba prevista al principio). ¿Por qué? Para una mayor recaudación en taquilla. Sí, el dinero. Siempre es el dinero. Han aguado y suavizado la película, arrebatándole así la personalidad por completo. En un país de tiroteos, armas y violencia gratuita, ¿por qué no dejan ver a los adolescentes películas con cuatro palabrotas y sangre? ¿Metemos a las personas jóvenes en una burbuja de sobreprotección? Es irónico, ¿verad? Puede ser.
La violencia no hace "mejor" a una película. Pero las restricciones sí la hacen peor. Si un cineasta siente que para contar su historia necesita sangre o tacos, no le deberían poner trabas (y no hace daño alguno en una historia simple e inofensiva como es la que nos ocupa, sin apenas violencia argumental real, que podría ser vista por cualquier adolescente normal).


Y para finalizar con el cabreo monumental, tenemos la escena final... No diré nada específico para evitar spoilers. No es una mala escena. De hecho, está muy bien. El problema no lo tengo con algo que repercuta en la calidad inherente de la película en sí. El problema lo tengo con el trailer, por arruinarla. Esto es el puto colmo ya: que coloquen en el trailer los últimos segundos del metraje. Si no has visto este, no lo veas. Avisado estás.


En resumen: lo más destacable ha sido la relación entre los protagonistas (si es que al simbionte se le puede llamar así). Es triste que el resto no haya estado a la altura. Lo realmente malo de Venom es algo típico ya este año: ver cómo todo el potencial que tenía se esfuma para acabar ofreciendo un producto mediocre y olvidable que nadie recordará en 2 o 3 meses. Eddie y Venom se merecían algo mejor. Ambos son la única razón por la que no la suspendo.
5,75/10.

sábado, 13 de octubre de 2018

Reseña "First Man (El Primer Hombre)", de Damien Chazelle. ¿Su primera decepción?

Damien Chazelle es uno de mis directores favoritos trabajando actualmente. El porqué de mi opinión no debería ser secreto para nadie: tanto Whiplash como La La Land (sus primeros dos filmes) se encuentran entre los mejores que he visto en mi vida. Os podéis imaginar que mi expectación por la tercera película de este cineasta se encontraba por las nubes. Según yo lo veía, esta era la última prueba que él debía superar para terminar de consolidarse como uno de los más grandes de la historia, pues por primera vez le tocaba plasmar en la pantalla un guión que no era suyo. Por regla general, es más fácil dirigir una película de forma efectiva si uno también la ha escrito; un buen director muestra su auténtica versatilidad cuando debe sacar el máximo potencial de una historia ajena.

¿Qué me ha parecido, pues, First Man (El Primer Hombre), el biopic acerca de Neil Armstrong y su viaje a la luna?

...

No voy a mentir ni voy ocultar mi decepción ante el resultado final.
Intentaré ser lo más claro y conciso posible. Aunque está lejos de ser una mala película, tampoco se halla mínimamente cerca de la calidad a la que aspira. Me duele mucho decir esto, pero First Man es un continuo quiero y no puedo en todos los aspectos de su producción. Cada vez que trata de tomar un nuevo concepto o explorar diversos campos se ve incapaz de llegar hasta el final, así que lo abandona, dejando la experiencia a medias para el espectador. Realmente, da la sensación de que todos los elementos de la cinta están incompletos, y de haber pasado más tiempo cocinándose en el horno (o preparándose, dicho de forma no metafórica) el resultado habría sido mucho mejor.


Ryan Gosling se mantiene en su línea. Yo siempre lo he considerado un genial actor, ya que su aparente rigidez expresiva es única y nunca ha fallado a la hora de comunicarme a la perfección una infinidad de sensaciones distintas. En esta ocasión nos ofrece un buen trabajo (con ciertos planos dramáticos excelentes) que, desafortunadamente, no termina de convencerme. Si estuviéramos ante otro tipo de personaje mi opinión sería otra; no obstante, siendo Neil Armstrong alguien real, Gosling termina por ser incapaz de aportarle la profundidad necesaria para que lo veamos como una verdadera persona y solo consigue que lo reconozcamos como un astronauta, no como el auténtico Armstrong.
Eso sí, Claire Foy roba cada escena en la que aparece. Es una pena que hayan sido tan pocas y le hayan dejado tan poco espacio para desarrollar su personaje, porque podríamos haber presenciado algo grande.

En el guion hallamos el mayor número de defectos. A mi ver, está demasiado distraído y no sabe dónde enfocarse para que la cinta resulte interesante. Se limita a contar la historia a base de escenas con poca cohesión entre ellas, de manera que el producto final parece más un documental inacabado que una película poseedora de una narración fluída. Yo creo que si se hubiera concentrado en un único aspecto concreto de la historia verdadera podría haber sido más atrayente y mucho mejor en general.
¿Por qué digo esto?
Primero y principal, los personajes poseen una profundidad insuficiente para la excesiva duración del filme (algunos secundarios incluso son peligrosamente planos). En ningún momento el espectador se identifica con Armstrong o con sus (¿inexistentes?) motivaciones. No compartimos su viaje o su crecimiento. El personaje se mantiene igual a lo largo de la primera mitad, sin apenas recorrer un arco argumental definido. Los pequeños momentos de evolución quedan relegados a un plano secundario nada satisfactorio (la rabia por la muerte de sus compañeros, la necesidad de terminar el proyecto por ellos, etc). No existe camaradería entre los astronautas (ni comparten escenas relevantes ni se explora la relación entre ellos), así que al público le es indiferente cuando algún secundario perece. Tampoco tenemos una visión adecuada de la familia y cómo esta funciona, por lo que a veces el drama personal se siente ligero y vacío. La trama avanza a trompicones con una sobreabundancia alarmante de clichés que la hace previsible y apática. Para terminar, las misiones espaciales iniciales pecan de repetitivas y contribuyen poco al progreso de la obra. ¿Cómo es posible que todos estos detalles no hayan sido bien desarrollados en 133 minutos? Porque, bajo mi punto de vista, el guion se excede con la duración de escenas que nada aportan, y deja lo mejor para una conclusión demasiado alejada en el tiempo. Todo mejora con los últimos 30-35 minutos, donde podremos apreciar lo buena que podría haber sido First Man si hubiera contado con una mejor estructura. En el tramo final hay tensión, hay emoción, hay dilemas y hay maravillas técnicas que, tristemente, se sienten lastrados por la menos competente hora y media previa. En conjunto, la experiencia es extremadamente plana y convencional, nada del otro mundo.

Chazelle abandona su precisión técnica habitual y presenta una dirección más mundana, más común. En vez de la cámara estática, predominan los planos tomados a mano. Estos dan un toque de movimiento y desequilibrio que no sienta bien a la película. Quizás Challeze haya optado por ese estilo intentando crear una mayor sensación de realismo e inmersión del espectador, pero a la larga termina sin funcionar para mí. En varias ocasiones, planos confusos y agitados en momentos innecesarios me distraían, sacándome de contexto. Falta una mayor cantidad de momentos íntimos para que podamos empatizar con el personaje, con su mundo, con su misión. Cuando se tienen problemas en la nave no transmite de forma eficaz la angustia o la claustrofobia debido a una edición pobre y a un torpe control del suspense (algo que me parece impensable conociendo sus anteriores obras, pero bueno).
Técnicamente es impecable, cierto, y la fotografía es majestuosa. Aun así, no me impresionó ni hizo que me sintiera honestamente cerca del espacio.
Eso sí, el aterrizaje a la luna y el posterior regreso de los astronautas a la tierra bien podrían ser algunas de las mejores escenas que he presenciado en mucho tiempo. Una pena que, al no estar respaldadas por el metraje que las precede, no lleguen a ser tan emocionantes como deberían.


Y recordad: First Man no es mala. Es... "correcta". Pasable. ¿Entonces, por qué la critico tan negativamente? Precisamente por eso, porque solo llega a ser dolorosamente correcta. No destaca en ningún ámbito, no va más allá de lo mínimo esperable en una película. Ofrece lo justo y necesario para que no resulte infumable, y ya está. Carece de pasión, de fuerza, por lo que la experiencia en conjunto, aunque bella y bien realizada, es tan fría y vacía como el mismo espacio que los astronautas exploran.
Este problema es empeorado cuando uno se da cuenta de la ingente cantidad de potencial que ha sido malgastado. Desperdiciado. Perdido para siempre. First Man trae muchas cosas interesantísimas que podrían dar muchísimo de sí (dar un drama familiar competente, aportar reflexiones sobre el excesivo precio a pagar de ciertas acciones, y más), pero nunca las remata. Estas se quedan flotando en el aire y el espectador solo puede imaginar cómo cambiaría el resultado de haberlas aprovechado. Eso es lo que me entristece de First Man: comparar todo lo que pudo haber sido fácilmente, con todo lo que es.
Un director magistral. Unos intérpretes brutales. Una historia interesante. Unos efectos técnicos de lujo. Ni con estos elementos está asegurada la gloria.
6,75/10.

sábado, 6 de octubre de 2018

Criticando Clásicos: 'Sonata de Otoño' de Ingmar Bergman (Höstsonaten)

Cuando una persona quiere ampliar su conocimiento sobre el mundo del cine con el objetivo de saborear nuevas experiencias de un nivel 'superior' (por decirlo de alguna forma), cuando se buscan aquellas pequeñas joyas poco conocidas por el público general debido a su naturaleza "anti-comercial"... en fin, cuando uno anhela cine de calidad es inevitable encontrarse, tarde o temprano, con la figura de Ingmar Bergman. Yo, personalmente, tenía muchas ganas de empaparme en la obra de este cineasta sueco, y gracias a las sesiones semanales que se están proyectando en uno de mis cines de confianza (Málaga Nostrum) he hallado la excusa perfecta para comenzar. Estamos en una buena época para descubrir su legado. Id al cine a verlo, si podéis. Os lo recomiendo encarecidamente.

Höstsonaten es un filme (¿casi?teatral. Su trama se desenvuelve mediante el uso continuo del diálogo, con apenas cuatro intérpretes en una sola localización concreta y un período limitado de tiempo. Este tipo de películas son un arma de doble filo: por una parte, hay una gran posibilidad de que acabe siendo aburrida, monótona y simple en exceso; no obstante, en el caso de que se haga bien, el resultado puede dar lugar a obras maestras únicas que guardan un mérito mucho mayor que cualquier otra cinta convencional (como, por ejemplo, 12 hombres sin piedad, Reservoir DogsLa Huella).
Y Höstsonaten cae en esa última categoría.

Su éxito reside en la calidad de los diálogos, las trágicas implicaciones de la historia, la dirección sobria e íntima de Bergman y la arrolladora potencia dramática de las dos actrices principales.

Esta crítica será breve, ya que Sonata de Otoño goza de gran sencillez (de hecho, podría decirse que la película está compuesta por dos escenas, nada más) y puede resumirse perfectamente con el párrafo anterior. Efectivamente: estamos ante una de esas piezas magistrales capaces de demostrarnos que no es necesaria una cantidad inmensa de dinero para atrapar y conmocionar al espectador.


Los detractores de Bergman siempre le han acusado de ser demasiado "metafórico", "ininteligible" o "indescifrable" (cosa de la que yo aún no puedo dar fe, pero comprobaré por mí mismo dentro de poco). Bien, pues en esta ocasión es todo lo contrario. El guión es cristalino como el agua y contundente como una locomotora. Las sutilezas son abandonadas por un mensaje que no se esconde, sino que quiere ser oído alto y claro. Ver Höstsonaten no es una experiencia amena o agradable. Se trata de un filme agresivo y muy duro de ver. Habrá muchos (muchísimos) que no salgan contentos de la experiencia, quizás hasta no quieran volver a verla... y es ahí donde reside uno de los varios testimonios que afirman su grandeza. En la vida, enfrentarse contra ciertos tópicos es incómodo, sí, pero también necesario. Y si una película es capaz de dejarte tan impactado y reflexivo de forma totalmente intencionada, sabes que ha hecho un trabajo impecable.

Ingrid Bergman y Liv Ullmann, habéis dejado vuestra huella en la historia del cine dando dos de las actuaciones más intensas y reales de todos los tiempos, en un duelo interpretativo que no para de crecer y crecer, superándose ambas con cada nuevo diálogo que ofrecen. Sobre ellas reside gran parte del peso de la obra, y es debido a ellas que Höstsonaten ha alcanzado su máximo potencial y se termina de confirmar como una de las mejores películas jamás rodadas. Han sabido dar vida a un guión magistral que representa el pilar principal del filme. Cada frase, cada escena, cada monólogo, cada descubrimiento, cada revelación y cada posterior consecuencia de todo lo mencionado se conjuntan para dar forma a una historia que es contada de forma simple, pero detrás guarda un sinfín de matices increíblemente complejos. Bergman imprime el drama con esos primeros planos de gran intimidad y poder emotivo, sacando a relucir lo mejor de sus actrices y su guión.
Me impresiona cómo, con tan poco, se habla de tantas cosas: personas infelices, aprisionadas y atormentadas que han transmitido (¿sin querer?) esa agonía a las generaciones siguientes, a los familiares, a los amigos. Sentimientos y libertades reprimidas chocan, sin caer en lo lacrimógeno o exagerado. La figura materna es esencial y, de no ser llevada a cabo correctamente, puede traer terribles efectos en personas inocentes (nótese cómo la hija mayor es saludable físicamente y tiene carencias psicológicas, mientras que la menor tiene deficiencias físicas pero nunca dejó de amar a la madre). Al final el perdón es vital, sin embargo, el filme nos deja con una nota de ambigüedad respecto de la culpa y la responsabilidad... para que saquemos nuestras propias conclusiones.

Höstsonaten no es una película "perfecta". Algunas subtramas se dejan abiertas sin suficiente propósito o explicación, y ciertos personajes (como el marido) no poseen un arco argumental definido. A veces, el diálogo es excesivo en detalles poco o nada relevantes (esto solo ocurre, a mi ver, al principio de la cinta), y muy seguramente su aire teatral y cargado de conversaciones sea demasiado difícil de tragar para gran parte de los espectadores... Pero estas minucias no son capaces de empequeñecer una cinta tan redonda, que acapara una cantidad tan vasta de detalles, cuyas "limitaciones" o "carencias de medios" (probablemente autoimpuestas voluntariamente y de buena gana) no hacen más que ensalzarla y darle una mayor sensación de obra maestra al conjunto final.

Quizás, hablando en términos de satisfacción personal pura y dura, esta producción de Bergman se acerque más a un 8.75. No obstante, siento que no me parece nada justo colocarla en tal categoría, puesto que cuando la comparo con el resto de películas a las que he otorgado la misma nota... sale ganando fácilmente. Höstsonaten se ha ganado, con todas las de la ley, su merecidísimo 9/10.