viernes, 13 de julio de 2018

Obras que no te puedes perder: "Los Soprano" (Reseña de la serie completa y análisis del final)

¿Cuál es el pináculo de la era televisiva moderna, la trinidad de las series que ha consolidado a la caja tonta (anteriormente considerada un medio "menor") como una nueva forma de arte capaz de rivalizar con su predecesora, el cine de la gran pantalla, es decir, las películas?

Cada individuo tendrá su (totalmente respetable) opinión sobre esto. Muchos asegurarán que "Los Simpsons" pertenece a esa categoría, una cantidad parecida no dudará a la hora de mencionar los clásicos "Friends" o "Lost", y otros quizás opten por algo más reciente, como "Game of Thrones".
Sin embargo (y creo que la extensa mayoría me daréis la razón en esto), yo considero que las series que realmente han marcado un antes y un después en el mundo del cine son, en orden cronológico: The Sopranos, The Wire, y Breaking Bad; aquellos colosos que, en su día, demostraron la capacidad de la televisión a la hora de ofrecer un producto inteligente, de peso y relevancia, merecedor del status de "obra maestra".

De las 3, hasta hace unos días, yo solo había visto y había hablado de dos en este blog: Breaking Bad y The Wire. Grandes series, sin duda. Pero lo tuvieron más fácil que la que nos ocupa en este post.
The Sopranos fue la pionera, la que despejó el camino para que este mundillo pudiera desarrollar su ilimitado potencial. La semana pasada terminé esta serie de televisión, y ahora mismo, quiero brindarle el tiempo que se merece en esta "breve" reseña donde me dedicaré a escribir sobre las virtudes que la hacen tan magnífica y especial para mí, y sobre su polémico final (del cual daré mi interpretación personal en la zona spoiler de abajo).
Vamos allá.



Es cierto: es muy cliché decir "oh, esta serie es una de las mejores de la historia". Pero... lo es. En el caso de que hayas venido con la intención de buscar un punto de vista distinto... lo siento, este no es tu sitio.
Si quisiera hacer un análisis en profundidad de Los Soprano, me saldría un texto más largo que la mismísima biblia. No sabría ni cómo empezar, porque no le haría justicia a la inmensa (repito, INMENSA) cantidad de tópicos que la serie aborda en sus 86 capítulos.
Sí, es larga de cojones, pero créeme: más que una pega, al final eso es una virtud, porque no solo así le da más tiempo a explorar nuevos horizontes sino que además, tú no querrás que se acabe.
Como ya he dicho, ponerme a analizar la totalidad de las implicaciones que posee sería físicamente imposible, de manera que lo resumiré de la forma más contundente posible:
Los Soprano tiene, sin duda alguna, a los personajes más humanos, reales y psicológicamente complejos de la historia de la ficción. Así, sin más.
...

¿Cómo?
¿Esas 3 características van en serio?
Sí, efectivamente, lo digo en serio. Muy en serio.
Voy a recurrir a ciertas comparaciones para explicar este punto. Y que quede claro: mi objetivo con ellas no es, ni por asomo, infravalorar o minusvalorar otras obras, o la opinión que cualquiera tenga hacia ellas. Obviamente, esto es mi opinión personal y yo no lo sé todo.
También os recuerdo que, ahora mismo, me voy a referir única y exclusivamente a los personajes. No a la verosimilitud de la trama o de los acontecimientos, ni al realismo a la hora de abordar los temas; solo a los personajes.


Bien, imaginad cualquier trabajo de ficción, no importa el medio al que pertenezca. Libros, cómics, películas u otras series de televisión... todos ellos han parido personajes asombros@s, complej@s, realistas, etc. Sin embargo, ninguno de ellos, ninguno, ha juntado y explorado las 3 características mencionadas a un nivel tan alto como se ha hecho con Tony Soprano y sus colegas.

Ahora, si yo tuviera que pensar en personajes u obras que pudieran hacerle frente, recurriría a lo mejor de lo mejor: Breaking Bad, The Wire, Berserk, 20th Century Boys, las primeras temporadas de Game of Thrones, The Dark Knight, Se7en, Schindler's List, Unforgiven, Fullmetal Alchemist, Watchmen, Gantz y todas las que me estaré dejando atrás... Muchas de estas podrán igualar la grandeza que tiene Los Soprano en una de las 3 categorías de las que hablamos (quizás en dos de ellas, como mucho); pero, ¿aunar las 3 al mismo tiempo y mantener el nivel máximo de perfección en todas a la vez?
Solo Los Soprano.

Pienso en Walter White, Omar Little, Guts o el Joker. Son personajes míticos, no obstante, tienen una cosa en común: aunque están estudiados al milímetro, se desarrollan y evolucionan sin fisuras a lo largo de la historia... a pesar de eso, a la larga o solo por algún pequeño momento, se sienten como personajes en una obra de ficción (lo que puede ser independiente de su calidad objetiva). Y esa es una sensación que no tuve mientras veía Los Soprano.

El único producto capaz de igualarla en términos de realismo es The Wire; la diferencia es que esta última no solo se centraba en sus personajes individualmente: también acaparaba la sociedad y el comportamiento humano de forma colectiva, la corrupción del sistema y demás; por lo tanto, aunque sea más completa en los otros apartados, no tuvo tanto tiempo para profundizar en los individuos protagonistas (al menos, no tanto como Los Soprano).

Como cualquier otra gran obra, The Sopranos se entrega exclusiva e incondicionalmente a sus personajes, a explorar su psique de forma individual. Y de entre todos ellos, el que destaca (por supuesto) es Tony. No vas a aprender cómo funciona la organización criminal al detalle, ya que al igual que la "trama" y los eventos de la misma, todo eso adquiere un plano secundario. Solo son los obstáculos para los protagonistas, como lo serían para nosotros en la realidad. La sensación que uno tiene cuando ve a estos tipos y tipas en acción en ningún momento es el de ver a personajes en una serie ficticia; sino de personas auténticas en su vida cotidiana.
Si me lo preguntas, es un logro sin precedentes.

Jamás había visto un elenco de individuos con una moralidad tan gris (metafóricamente hablando). No hay ni un solo héroe, y no hay ni un solo villano. Estamos ante una panda de hipócritas, egoístas, irascibles, infantiles, ignorantes, falsos, orgullosos, envidiosos, mentirosos y mucho más... es decir, son iguales que nosotros, el público. Un análisis profundo y cínico del ser humano y sus miserias. Fallan. Ceden ante los impulsos. Tienen mil y un defectos. Están en un constante cambio y demuestran un rango de sentimientos abismal en cada episodio. Puedes amarlos y odiarlos en cuestión de minutos. Y todo ello está relatado con una sutileza impecable en actuaciones, guión y dirección.


En mi opinión, otro de los aciertos de la serie que la hace tan jodidamente magnífica es el contraste.
En el cine, las historias sobre el crimen organizado siempre han tenido un atractivo especial. Para qué negarlo. Es muy difícil que aquellos a quienes nos gusta el mundillo no tengamos entre nuestras películas favoritas alguna historia de gángsters (El Padrino, Uno de los Nuestros, Scarface). En estas obras (incluso en las más neutrales, como Goodfellas) se da una versión casi romántica de la mafia y su mundo, o quizás se les pinta como tipos duros sin escrúpulos, carentes de un solo atisbo de humanidad en ellos.
En Los Soprano, como puedes imaginar, debes prepararte para ver esta "regla" hecha añicos. El mito cae en picado. Se trata de la desmitificación suprema del mafioso. Coge a estos supuestos machos alfa y los baja a la tierra con un tortazo de realidad: los humaniza, los vuelve débiles y frágiles, imperfectos. Se asegura de sorprendernos continuamente y de dar un giro de 180 grados a cada estereotipo. No se salva ni uno.
Hay algo... reconfortante cuando ves a estas personas crueles y sanguinarias lidiando con los más típicos problemas mundanos y cotidianos. Se hacen daño, tienen pánico, ataques de ansiedad, depresión, se ponen enfermos. También tienen familia. Amigos. Y pese a que la caguen continuamente, les quieren. Sus sentimientos son reales, aunque intenten esconderlos para aparentar. Y entonces, la serie nos ataca con un doble contraste: estos tíos tan similares a nosotros que la serie tan correctamente ha humanizado, en cualquier momento pueden volverse auténticas bestias capaces de asesinar a sangre fría. Se juega con ambos contrastes para la sensación de realismo absoluta. Vemos a estos individuos completamente modelados por un ambiente hostil que ha acentuado sus características negativas. Son pocos los capaces de aguantar en el negocio, y para hacerlo, deben esconder sus sentimientos tras una fachada falsa de tipo duro e insensible. Parece una tarea fácil, pero la verdad, es que es imposible.
¿Dónde está Michael Corleone? ¿Dónde está Tony Montana? ¿Dónde está Tommy DeVito?
No están. Esos personajes, aunque inmensos, solo pueden ser concebidos en un mundo ficticio.
Aquí, el único al que tenemos es a Tony Soprano.

De hecho, llega un punto en el que el espectador (al menos en mi caso) piensa: "Qué coño... ¡pero si son iguales que yo! ¡Estos tíos podrían ser mi vecino!". En efecto, consigue que el público se sienta identificado con esos mafiosos que parecen tan alejados de nosotros. Lo logra mostrándonos sus vidas fuera de los negocios, dándole suma importancia a la típica parte que cualquier otro guión se saltaría por ser, supuestamente, "irrelevante".
No, no es irrelevante. Es la diferencia entre un buen producto, y una obra maestra. Los Soprano lo entendió.


Aunque la serie está contada desde el punto de vista de los criminales, en ningún momento se posiciona a favor de ellos. Es muy difícil hacer un producto tan neutral cuando tus protagonistas son los propios miembros del hampa, y aun así, Los Soprano lo consigue. Si crees que hace "apología al crimen o a la violencia", no has estado prestando atención. David Chase (el genio que ha creado esto) se dedica a mostrarnos lo que hay, y punto. En esta "familia" hallamos machismo, racismo, xenofobia, homofobia... pero no hay una crítica de los mismos, ya que juzgar estos actos no está en manos de Chase. Está en nuestras manos. Como espectadores, nosotros debemos decidir qué nos parece aquello que Chase y su talentoso equipo de escritores quieren mostrarnos.
Se habla de homosexualidad. De religión (estando tan ligada con la cultura italo-americana, os podéis imaginar que esta, en concreto, da mucho de qué hablar). De la masculinidad y lo tóxica que esta puede llegar a ser. De la familia, los prejuicios, las tradiciones y mucho más. No seguiré ahondando en ello; uno debe experimentarlo por sí mismo y sacar sus propias conclusiones.

Como ya he dicho antes, nos sentimos identificados con estas personas de mentalidad tan retrógrada... pero es que, al final, aunque nos cueste admitirlo, somos todos iguales.

Tony Soprano. Uno de los mejores personajes jamás escritos. ¿Por qué sentimos empatía por él? Porque, al final, no dejamos de ver a una persona. Una persona de mentalidad diferente, con quien no estamos de acuerdo, pero a quien podemos entender. Su profundidad y realismo llegan a un nivel en el que no se distingue la ficción. Hemos vivido a su lado, en sus buenas, malas y peores. Cuando la serie termina, hemos entendido sus valores, sus principios, por lo que tenemos la sensación de "conocerlo"; ahora bien, también hemos entendido sus defectos, que le aportan ese toque imprevisible.

¿Por qué solo estoy mencionando a Tony? ¡Qué demonios! Lo que digo podría aplicarse para el elenco completo de personajes. Nadie sobraba: con que hubiera faltado uno, el resultado ya no habría sido el mismo. Cada cual era diferente, se expresaba de forma diferente, y pasar el tiempo conociéndolos es una auténtica gozada. No entraré en detalles para no alargarme más aún; simplemente, gracias Paulie. Carm. Sil. Bobby. Vito. Chris. Adriana. Ralphie. Meadow. Richie. Blundetto. Janice. Corrado. Johnny. Philly. Mikey. Melfi. Pussy. Parisi. Furio. Artie. Jackie y Jackie Jr. Carmine. Livia. E incluso AJ, aunque sea un niñato malcriado. ¡Los amo a todos! ¡Inolvidables!


Vale, ahora que me he quitado el apartado más complejo de todos (los personajes), ¿qué más tiene para ofrecernos Los Soprano? Oh, mucho más. La cosa no acaba aquí.


Nada de lo que he estado hablando hasta ahora habría sido posible de plasmar sin un trabajo interpretativo soberbio y depurado. ¿Cumple la serie en ese aspecto? Puedes apostar tu culo a que sí.
Los actores llegan a tal punto de inmersión en el que se confunde la persona con el personaje. Destacar a unos pocos de entre todos podría considerarse una falta de respeto (no hay ninguno que baje del más puro sobresaliente), pero me veo obligado a hacerlo, ya que algunos papeles conllevan un mayor peso emocional que otros.
Edie Falco es simplemente perfecta en la trayectoria completa de la serie. Cuanto peor se ponen las cosas, más creíble y poderosa se vuelve su actuación. Impagable. Una fiera.
Michael Imperioli se funde con Chrissy hasta un punto inigualable. Todo un profesional que capaz de estar a la par que el mismísimo Gandolfini.
Tony Sirico y Steven Van Zandt son los lacayos más divertidos y destacables en la historia del cine. Jodidamente impagables.
Nancy Marchand dió vida a una de las "villanas" más reales y odiosas de todos los tiempos.
Lorraine Bracco brilla con luz propia, sobre todo cuando los episodios se centran en su entorno.

Y, por supuesto, no podía faltar James Gandolfini. Qué voy a decir yo que no se haya dicho ya sobre su labor en esta serie. El infinito rango de emociones que es capaz de representar es demencial, hace que parezca fácil. Siempre extraordinario, siempre verosímil, este hombre fue quien hizo de su personaje alguien real y tangible. Es que, realmente, da la sensación de que no hay actor; su interpretación es una de las mejores y más genuinas en la historia del cine. Nada más que decir.

Si hay uno solo que no me convence, es (bajo mi punto de vista) Robert Iler en los primeros episodios. Quizás era demasiado joven. Con el tiempo, su actuación mejoró notablemente para estar a la altura de las (elevadas) exigencias. Al final, es otro capaz de hacer frente al mismísimo Gandolfini sin echarse atrás.


¿Cómo fluyen los eventos del argumento? Igual que un minucioso reloj de máxima precisión. Simple acción y reacción: como el fiel retrato de la vida que es, todos los acontecimientos tienen su causa y su posterior consecuencia, lo que hace que los personajes deban ser cautelosos y la trama avance de forma lenta, pero firme. El guión carece de lagunas ni trucos baratos de escritores vagos.
Su estructura es bastante más episódica de lo que estamos acostumbrados hoy día (cada capítulo trae un pequeño saco de contratiempos individuales que se suelen resolver en su misma duración), y por lo general, los problemas gordos no estallan hasta los últimos 2 ó 3 episodios de cada temporada, momento en el que empiezan a causar verdaderos estragos los efectos de todo lo que se ha ido acumulando durante las temporadas. Las cosas llegan cuando deben llegar y los clímax están construidos con suma maestría.
A pesar de su densidad inicial, la serie consigue mantener el interés intacto incluso en sus lentos comienzos (ahí no está al nivel de la tensión final, pero sigue siendo palpable). Los Soprano nunca deja de ser muy entretenida y (sorprendentemente) divertida gracias a su ácido humor negro, una de sus características más representativas. Ese contraste del que ya he hablado da lugar a situaciones tan absurdas y atípicas que acaban siendo hilarantes. Las frases de los personajes son como bombas que explotan en nuestra cara. Podemos hallar de todo: conversaciones de auténtica profundidad que te hacen reflexionar o discusiones divertidísimas llenas hasta los topes de líneas magníficas, siempre impregnados de gran realismo. Nada chirría ni se siente forzado, las charlas son tan naturales que da la sensación de estar escuchando hablar a personas de verdad. De entre los guionistas (obviando a Chase, evidentemente) destaco a Terence Winter, maestro indiscutible de la comedia negra y los diálogos punzantes.


Ahora bien, aunque pueda sonar ilógico, Los Soprano no solo se desenvuelve bien en el género puramente "realista". A primera vista no nos damos cuenta, pero los creadores se han dedicado a plantar, de vez en cuando, numerosas pistas y presagios ocultos. La serie posee una altísima cantidad de elementos escondidos para aquellos amantes de las teorías a quienes les encanta diseccionar cada escena (el ejemplo más claro es el final). Parece mentira, siendo este un show (aparentemente) nada dedicado a lo paranormal, pero es cierto: su simbolismo es de los mejores que yo he visto nunca.
Hay ocasiones en las que el tono es drásticamente cambiado por uno surrealista al más puro estilo David Lynch. Os lo juro: he llegado a pasar más miedo en una escena "fantasmagórica" de Los Soprano que en una auténtica película de terror sobrenatural.




Si hay una única pega que puedo ponerle, es que la forma en la que el guión es organizado dificulta que el espectador se pueda enganchar a la serie tanto como le gustaría, ya que por momentos, parece ir dando palos aleatorios sin un rumbo definido. En muy pocas ocasiones (creo que he contado 2, nada más) hay episodios irrelevantes, tanto para la trama (menos importante) como para la evolución de los personajes (lo realmente importante).

No es una serie fácil de digerir. En sí, su ritmo y forma de desarrollar la trama son muy distintos del estilo con el cual estamos familiarizados actualmente en el mundo televisivo. Al contrario que las series de ahora, no ofrece la sensación de satisfacción inmediatamente; el espectador debe ganársela. Es un producto que crece poco a poco en tí sin que te des cuenta. Cuanto más avanzas, vas aprendiendo a ver la serie de verdad y la aprecias cada vez más. Si echas la mirada hacia atrás, descubres constantemente nuevos detalles que pasaron desapercibidos. Estos personajes se adentran gradualmente en tu vida personal, hasta el punto de llegar a considerarlos... casi como otra familia. La tensión nace de las situaciones más insospechadas, y es por el gran apego que has adquirido hacia estos desgraciados. Las visitas a capítulos aleatorios una vez terminada no hacen sino mejorar la serie todavía más, pues la infinita cantidad de sutiles detalles y misterios esparcidos nos asegura que no importa cuántas veces la veas, siempre encontrarás algo nuevo que te sorprenderá.
Me resulta imposible separar las temporadas o los capítulos según su calidad. Los Soprano es una única historia de principio a fin, cuyo increíble nivel permanece estable desde el primer capítulo hasta el último.
"No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". En este caso, ese refrán no podría ser más acertado: mientras la estás viendo no te das cuenta; pero el momento en el que la has terminado, el momento en el que te das cuenta de que ya no tendrás más citas diarias con Tony Soprano en la pantalla... es entonces cuando comprendes lo magnífica que es.
Mi 10/10 es evidente, ¿no?
Ya estaba yo ansioso por encontrar otra nueva obra capaz de colarse entre "lo mejor de lo mejor".







¡CUIDADO!
TE ESTÁS ADENTRANDO EN LA
¡ZONA SPOILER!
¡ZONA SPOILER!
¡ZONA SPOILER!





Hablemos del final.
¿Murió Tony Soprano, o no?

Independientemente de la respuesta, me gustaría señalar lo brillante que me pareció esa última secuencia completa. Creo que es, sinceramente, el mejor final que la serie habría podido tener. ¿Queréis un dato curioso? Me pasó como a muchas otras personas: por un momento, pensé que la tele se había estropeado.

Gracias a la cantidad de teorías que se han hecho al respecto en vídeos, hilos de redes sociales y mucho más, creo tener toda la información necesaria para determinar qué ocurrió tras ese fundido negro.

Simbolismo: supuestamente, en una entrevista David Chase dijo: "Si prestáis atención, todas las pruebas están ahí". Os voy a listar la cantidad de "evidencias" que la gente ha ido hallando con el paso de los años:

1.- La escena (al igual que, prácticamente, la totalidad de la serie) está vista desde el punto de vista de Tony. Él entra en el restaurante y (en un guiño hacia 2001: Una Odisea en el Espacio, uno de los filmes favoritos de Chase) se ve a él mismo sentado en la mesa (¿qué es lo que vio Dave Bowman antes de morir en la película antes mencionada? A sí mismo antes de morir... ¿más simbolismo, quizás?).

Cada vez que el timbre suena y una nueva persona entra, Tony echa un vistazo y la cámara enfoca al individuo en cuestión que Tony está viendo. Sin embargo, cuando Meadow entra y el timbre suena... negro. No vemos nada...


2.- El que sería el supuesto tirador, que entra al mismo tiempo que AJ, lleva una chaqueta de Members Only, título del primer episodio de la 6º temporada. Casualmente, en ese mismo episodio, Eugene Pontecorvo llevaba esa misma chaqueta cuando asesinó a un tipo en una cafetería.


3.- El supuesto tirador, antes de lo que podría ser el disparo final, se dirige hacia el cuarto de baño, en una escena muy similar a la de Michael Corleone en la primera entrega de El Padrino, nada más y nada menos que la escena favorita en la historia del cine de Tony.

Respecto de Tony, la posición (según las agujas del reloj) en la que se habría realizado el disparo sería las 3 en punto (¿posible referencia al sueño de Chrissy en la segunda temporada?). Si Meadow hubiera estado ahí sentada, habría bloqueado la trayectoria.
Meadow, a lo largo de la serie, ha demostrado ser la persona más importante en la vida de Tony. La única capaz de "salvarle" (y además, es la "causa" del enfrentamiento final contra Nueva York). Sin embargo, es la única de la cual no tenemos un plano entrando en la cafetería.


4.- Meadow intenta aparcar tres veces. Las dos primeras fracasan, pero a la tercera lo consigue.
Dos veces han intentado atentar contra la vida de Tony, y las dos han fracasado. ¿Es a la tercera cuando lo lograrán?


5.- Justo antes de que el supuesto disparo ocurra, dos chicos negros entran en el bar. En la primera temporada, las primeras personas que intentaron acabar con Tony eran dos chicos negros.


6.- "You probably don't even hear it when it happens" (Probablemente ni lo oigas cuando ocurra). Eso le dijo Bobby (uno de mis favoritos) a Tony en el episodio 13 de la sexta temporada.
De una forma parecida, cuando asesinan a Gerry Torciano en frente de Sil en el episodio 14 de la 6º temporada, este último no escucha el primer disparo.

Si han asesinado a Tony antes de que pudiera ver a Meadow entrar por la puerta, y los espectadores estamos siendo testigos de su punto de vista, tendría sentido que ni nosotros ni él escucháramos el disparo.


Bueno, después de todo esto, parece que la única opción posible es la que nadie quiere: Tony es liquidado... ¿o quizás no?

Recordemos que todo esto es puro simbolismo. No hay pruebas reales o físicas de que el tipo de la chaqueta tuviera un arma, ni de que Tony fuera asesinado. Todas estas pistas podrían podrían ser tanto la indicación de que Tony muere, como una retorcida manera de jugar con nuestra mente por parte de Chase. Es posible que su única intención haya sido, simplemente, dejarnos en la más completa incertidumbre, ofreciéndonos pistas vacías de algo que nosotros mismos nos estamos imaginando (objetivamente, él no ha insinuado nada, todo este lío nos lo hemos inventado nosotros). Esta escena está imbuida en una tensión asombrosa, pero... realmente, nada ha ocurrido en ella.
David Chase explora la paranoia que debe estar pasando por la cabeza de Tony en ese momento, y consigue transmitirla directamente al público. Así es como tendrá que estar nuestro capo favorito por el resto de su vida: siempre alerta.
¿Si esto que digo fuera cierto, por qué cortar justo a la entrada de Meadow? Simple: Los Soprano, desde el principio, ha sido una serie sobre la familia. Hemos visto cómo Tony ha intentado sobrellevar sin éxito sus dos familias: la de sangre, y la mafia. Por primera vez, la familia que realmente le importa se reune feliz, de manera que el arco completo del personaje estaría finalmente completo.


¿Cuál es, entonces, la respuesta correcta?
No la hay.
Puedes escoger lo que quieras. ¿Le harás caso al simbolismo? Entonces, Tony está definitivamente muerto. ¿No quieres pensar que un personaje tan grande haya llegado a su fin? También puedes acogerte a esa opción. Independientemente de lo que elijas, las cosas van a ser duras para Tony; pero sin duda, lo más bonito de todo, es que este final aún siga causando duda, conmoción y debate más de una década después de su salida. 
El trabajo que Chase ha realizado con esta obra maestra debe ser muy importante si todavía, a pleno 2018, seguimos buscando o negando pruebas sobre la muerte su un mero personaje ficticio.

lunes, 9 de julio de 2018

Reseña "Ant-man y la Avispa" (Ant-man and the Wasp). Por qué el plan de Marvel y Disney está arruinando su universo (mi opinión).

Simplemente por ser la primera película de Marvel Studios que hemos tenido tras Infinity War, habrá automáticamente muchos a quienes esta nueva entrega del simpático héroe hormiga les sabrá a poco.
Personalmente, soy un gran fan de la primera parte. Considero que no todas las producciones de superhéroes han de ser "épicas" o "grandiosas", y que aventuras simples de menor escala vienen bien de vez en cuando. Ant-Man destacó por su modestia y honradez. Sabía lo que era, por lo que no trató de engañarnos: se limitó a ser una agradable historia independiente, sin pretensiones, a la que vas a pasar el rato y punto.


Mirad, el párrafo anterior se puede resumir en la siguiente idea: ayer, yo fui a la sala de cine totalmente libre de prejuicios. Mi único objetivo era disfrutar.
Así que, teniendo eso en cuenta, ¿cuál es mi opinión final de "Ant-man y la Avispa"?


Comenzaré por lo obvio: la película es indudablemente entretenida y divertida. Las dos horas se pasan volando entre risas, sonrisas y momentos chulos de acción. Ahora bien, aunque eso es algo de vital importancia a la hora de juzgar un filme, no deja de ser también una característica sumamente básica que ya poseen la gran mayoría de películas Marvel. ¿Qué mas nos ofrece Ant-man y la Avispa?

... ... ...

Ahí está el dilema.

No quiero que me malinterpretéis: me ha gustado. Si eres un amante de Marvel, te recomiendo que vayas al cine y tengas tu rato ameno. En mi opinión, tiene un nivel muy aceptable en la extensa mayoría de apartados elementales que requiere cualquier cinta para aprobar; no obstante, eso no quita que también haya cometido meteduras de pata. Como secuela, falla en numerosos aspectos (de los cuales hablaré en breve) que la hacen incapaz de destacar en el abrumador cúmulo de producciones superheroicas que hay hoy en día.

Ant-man y la Avispa no me ha resultado decepcionante por su calidad implícita (la cual, a pesar de no ser mala, tampoco supera el notable bajo); más bien, resulta una víctima de su propia compañía (Disney) y del monótono plan que esta se encuentra llevando a cabo. Me explico:

Llevamos ya 10 años tragándonos películas Marvel. Recientemente, el ritmo de salida se ha duplicado, lo que se traduce en 3 o 4 cintas al año. ¿Qué tiene de malo?, me preguntaréis, a lo que yo responderé: lo malo ocurre cuando, por culpa de la abundancia de películas, estas comienzan a resultar todas iguales.
Cuantos más productos antiguos se tengan detrás, más difícil será que los nuevos mantengan la creatividad y la calidad. Os lo juro: ¡yo estaría encantado si cada nueva producción de Marvel fuera única!
Pero no es así. Y es justo ahí donde viene el problema: las películas son cada vez más vagas porque no intentan innovar en lo más mínimo, se limitan a repetir hasta la saciedad una misma fórmula de éxito. Como espectador, yo estoy cansado de tanta película de superhéroes, pero no porque no me gusten, sino porque (como ya he dicho antes) son todas exactamente iguales.

Si este filme hubiera salido antes, mi recepción habría sido mucho más cálida; sin embargo, no es el caso. Ya hemos tenido 19 putas películas anteriores, de las cuales más de la mitad son casi idénticas a esta en guión (estructura, diálogos), dirección, efectos especiales e incluso actuaciones.

¿Qué es lo que se consigue con este plan? Ganar mucho dinero y mantener contentos a los más pequeños, eso seguro.
¿Qué es lo que no se consigue? Que cada nueva obra se sienta como una pieza imprescindible del gran puzzle cinematográfico que está siendo creado. Muchas cintas se estrenan, pero solo un cuarto de todas ellas serán recordadas, el resto están destinadas al olvido y (en algunas ocasiones desafortunadas) la mediocridad.
Honestamente, no me apetece hablar de Ant-man and the Wasp, porque tengo la sensación de que ya he hablado acerca de ella muchas veces en el pasado. Es aburrido.

Disney y Marvel tienen un gran problema a la hora de balancear la calidad de sus películas con la cantidad de las mismas. Sinceramente, yo preferiría menos dosis al año, pero que cada una resultara especial, diferente, necesaria.



Para mí, Ant-man y la Avispa se siente como una copia de Ant-man menos interesante.
A decir verdad, lo tenía complicado para triunfar: el "éxito" de la primera vino gracias a su sencillez y valiente humildad. Para mantenerse a la altura, la segunda entrega debería haber aportado algo más, porque estas características mencionadas ya han perdido su toque de frescura y novedad.
Desafortunadamente, no ha ofrecido nada nuevo. Es una película simple en exceso, predecible en todo momento, que bebe demasiado del estilo de la primera parte. El argumento posee pequeños momentos de nulo sentido en los que nos fuerza a creernos cosas "porque sí, es así y punto". Apenas hay una progresión ni dilemas que los personajes deban superar, y la villana es simplemente pésima (tanto en habilidades, como en origen), ni intimida ni resulta una amenaza real. El objetivo principal es "rescatar a la madre de Hope". La cinta pide que nos importe, pero no lo consigue, pues se trata de alguien a quien no hemos visto nunca que ni siquiera está relacionada con uno de los protagonistas (Scott). La forma que tiene el guión de arrastrarlo a la aventura (una especie de relación mística con el mundo cuántico) es tremendamente estúpida, y la realidad es que el mismo personaje principal carece de relevancia para la trama, lo cual me parece un grave error.

En los pocos apartados donde la cinta intenta separarse de su predecesora, acaba siendo peor que esta. El misterioso y atractivo concepto del mundo cuántico es estropeado cuando nos lo enseñan demasiado, arrebatándole toda la intriga.


Aquella mejora que sí merece la pena ser destacada son todas las escenas en las que modifican el tamaño de los objetos y las personas. Se consigue un efecto único y muy divertido que explotan correctamente. Hay algunas escenas realmente hilarantes (Scott en el colegio, la persecución, etc).

Como ya he dicho, he disfrutado Ant-man y la Avispa. El problema es que yo quería disfrutarla aún más, y todo lo que he mencionado me lo ha impedido.
6/10.

lunes, 2 de julio de 2018

¿Es "El Padrino" realmente la mejor película de la historia? (Reseña The Godfather)

He de andarme con mucho ojo, pues no todos los días uno se dispone a hablar sobre la película más aclamada de todos los tiempos, esa obra considerada como la más grande del séptimo arte por la extensa mayoría del público adepto al cine. Si te gusta este mundillo, es indudable que El Padrino es, tarde o temprano, una cita obligada.
Ahora bien (y aquí es donde empezará la lluvia ácida sobre mí), ¿es, realmente, la mejor película de la historia?
Ayer tuve el privilegio de presenciar en la pantalla grande esta legendaria cinta, y hoy, creo estar preparado para ofrecer mi granito de arena al debate que la anterior pregunta suscita.
Obviamente todo esto depende de la persona, de lo que esta busque en un filme, de sus gustos personales y sus preferencias; pero no estamos aquí para hablar de eso.


Sé que estoy sonando muy atrevido. En la comunidad "radical" de amantes del cine, si no le otorgas un 10/10 a El Padrino, tu criterio será automáticamente invalidado, así que muchos simplemente se dejan llevar por la opinión general sin atender a su propia opinión. Yo considero ambas cosas que he mencionado una completa estupidez; y ahora quiero ser sincero a lar par que objetivo y subjetivo para explicar por qué, bajo mi punto de vista, El Padrino sí merece un 10, pero no es la mejor película de todos los tiempos.
Seré breve (lo máximo que pueda) y no ahondaré demasiado en detalles cruciales de la historia o el argumento, de manera que si aún no has visto El Padrino, puedes estar tranquilo.
...
Aunque, en serio, ¿qué haces que no la has visto todavía? ¿A qué c*ño estás esperando?



Hablar de este film es hablar de perfección técnica. Absoluta perfección técnica. Me gusta pensar en él como un intrincado mecanismo de relojería (sí, es una "referencia" a Watchmen). Para que este funcione todos los engranajes, grandes y pequeños, deben encajar con exactitud milimétrica y deben dar sus respectivas vueltas sin entorpecer ninguna de las otras piezas, sin chirriar o hacer que el conjunto falle en lo más mínimo.
Objetivamente, El Padrino no tiene fallos. Se trata de una obra de precisión suiza definitiva. Su estructura no deja ni un solo cabo suelto: desde los personajes, sus motivaciones y actos, hasta la historia, cómo esta se desenvuelve, las diferentes escenas que se van sucediendo, todo encaja y se desarrolla con la perfección requerida para que el resultado final sea impecable.
Cada acción tiene su propósito, su porqué y sus consecuencias. No hay ni una sola laguna argumental. La sutileza y la elegancia invaden esta obra y la hacen un auténtico regalo para aquellos amantes del cine a los que nos gusta que no se nos tome por idiotas.
No obstante, aquello que la diferencia de muchas otras películas que también han demostrado gran destreza en estos apartados, es que la obra se dedica por completo a sus personajes. Los eventos y la trama adoptan un plano secundario para dar paso a los individuos protagonistas. Todo lo que ocurre es por, para y debido a ellos. No tiene prisa y se toma su tiempo para que la historia fluya de forma coherente. Son numerosas las veces en las que nos alejamos por completo del argumento en pequeñas (o grandes) escenas, aparentemente inútiles (lo cual no es cierto), que sirven exclusivamente para enseñarnos cómo es o cómo ha evolucionado cada personaje.

Vito Corleone es una leyenda. Se convirtió en el estereotipo primordial del gángster y antihéroe italo-americano para el resto de la eternidad. Su influencia en la cultura popular es innegable. ¿Es para tanto? Sí, porque representa al tipo de persona que todos querríamos ser, el ícono de la masculinidad suprema: él es el tipo duro, poderoso y valiente que consigue todo lo que quiere y al que nadie le puede dar órdenes, pero que a pesar de ser implacable en los negocios y contra sus enemigos, demuestra gran cariño, respeto y afecto por su familia, amigos y asociados. Un hombre que tiene un código de honor el cual (a pesar de no ser ético moralmente hablando) sigue a rajatabla sin importar las consecuencias (¿cuántos de nosotros podemos decir eso?). Logra que, de repente, en el espectador aparezca un interés (e incluso diría admiración) bestial por la mafia y sus historias.
La actuación de Marlon Brando, su voz, gestos y presencia no hacen más que acentuar esa sensación de grandeza que el personaje transmite.

Eso sí, del resto del elenco, no hay ni uno solo fuera de lugar, ni un solo actor que desentone (ya lo he dicho, nada entorpece el transcurso de la película). En la secuencia de la boda (quizás la mejor del metraje en mi humilde opinión) tenemos una presentación perfecta de todos ellos. Poco a poco, conforme avanza la historia, los comprenderemos mejor a la par que seremos testigos de sus estudiadas evoluciones como individuos. Por ejemplo: Santino es impulsivo, pasional, emocional, la clase de persona que actúa y después piensa; mientras que Michael es, por contraposición, frío, apático, insensible y difícilmente perturbable (por eso era obvio, desde el principio, que él era el único con madera para convertirse en el próximo Don). Al Pacino da una lección interpretativa sublime (la cual superará incluso a la de Brando con la segunda entrega) ya que, en todo momento, podemos ver a través de sus ojos si es feliz o si, por el contrario, ya ha comenzado su travesía hacia los pozos del averno. Estamos ante el comienzo de una de las carreras más míticas que el cine jamás tendrá.
Junto con unos secundarios memorables y un casting de lujo, el plato está servido.



La banda sonora es una de las piezas de música más grandes jamás compuestas. Decir más sobre ella sería esforzarse en vano: dedícate a escucharla, y punto. Me darás la razón.


A pesar de durar 3 horas, estas no se me hicieron pesadas, y lo considero un factor determinante para que esté entre mis películas favoritas (porque, por mucha perfección técnica que haya, si una película no te atrapa o te aburre, jamás podrá ser tachada de obra maestra). Comprendo que muchos no estén de acuerdo conmigo en este apartado y la hayan encontrado soporífera, ya que su ritmo es indudablemente lento y si no te interesa lo suficiente, será imposible que puedas terminarla.



No obstante, pese a todos los halagos que respetuosamente estoy ofreciendo a mi Padrino... perdóneme, Don Corleone, mas no puedo introducirle en mi categoría estrella, la más ansiada y exclusiva, "Lo mejor de lo mejor". ¿Por qué?
Es simple. El cine es un arte y como tal, la excelencia, la delicadeza y la pureza a la hora de elaborarlo es sumamente importante... sin embargo, no lo son todo.
Solo hay una cosa que me falta en El Padrino: más emoción. La característica que yo más estimo de una cinta es su capacidad de transmitirme sensaciones. No niego que hay escenas impactantes, preciosas y emotivas (el plano final, el bautismo, la secuencia inicial, etc). Coppola, el director, tomó un enfoque principalmente superficial, y eligió centrarse más en demostrar su destreza estética objetiva a la hora de dirigir. En ocasiones (la mayoría de ellas) esto resultó un éxito al dar a la película un toque sobrio y realista; pero en otras ocasiones (que no podemos ignorar) resultó dificultoso a la hora de conectar con el espectador a un nivel emocional más allá del exterior, un nivel que el funcionamiento objetivo de la obra no puede alcanzar.



Espero que mi opinión sobre El Padrino haya sido bien expresada y te haya resultado interesante. Estoy abierto a cualquier sugerencia o conversación agradable en los comentarios, si es que hay alguien que me haga una oferta que no podré rechazar.
10/10.
Contad todas las veces que he dicho la palabra "perfecta" o "perfección", por cada una os invitaré a un helado. Perdón, pero es que lo he hallado necesario si quería hablar de El Padrino.

sábado, 30 de junio de 2018

Reseña "Spotlight", o cómo la ausencia de "alma" puede perjudicar a una película

¿Qué opino acerca de Spotlight, la ganadora del premio a mejor película en la ceremonia de los Oscar de 2016? Muchos hicieron visible su decepción ante tal hecho, asegurando que The Revenant (El Renacido), Room (La Habitación), o quizás Mad max: Fury Road deberían haber obtenido la victoria.
En mi opinión, 2015 no ha sido uno de los mejores años en cuanto a cine; ahora bien, eso no quita que durante el mismo se haya proyectado alguna que otra buena película. Spotlight es una de ellas, pero... ¿tanto como para ser contendiente a los premios de la academia? Sí... y no.

No quiero enrollarme con una cinta salida hace 3 años de la cual ya se habrá dicho todo, así que intentaré ser breve.

Spotlight tiene numerosos apartados que la hacen merecedora de halagos.
Entre ellos se encuentra, en mi opinión, un guión sólido con grandes diálogos en buenas conversaciones, bien estructurado, bien hilado, satisfactorio en su desenlace y su mensaje (necesario hoy en día), de gran ambientación, coherente, realista y complejo por sus implicaciones, pero desarrollado de una forma sumamente simple que lo hace fácil de seguir.
En mi visionado, pocas cosas me chirriaron y pocos detalles me sacaron de contexto (me aventuraría a decir, de hecho, que casi ninguno).

El director logra un ritmo consistente para que el film no aburra en ningún momento (al menos, a mí no me pasó). Las escenas, en su mayoría, están rodadas de una forma sutil y elegante.

Los actores y actrices se sienten como peces en el agua. Hasta los extras con menor tiempo en la película hacen un trabajo fenomenal (incluso hay ocasiones en las que estos se comen la pantalla). Destacar a alguno de entre todos sería absurdo: todos hacen un trabajo que, si bien no representa la cúspide en la interpretación cinematográfica, sí que se siente natural y creíble.


Entonces... ¿cuál es el problema?
Podría tirarme un buen rato escribiendo sobre los puntos positivos de Spotlight, pero creo que con lo anterior se capta bien la idea que quiero transmitir: es una buena película. No me gustaría centrarme en lo que Spotlight tiene, sino de lo que Spotlight carece. ¿Qué es aquello que la hace incapaz de ser una obra maestra a mis ojos?

Seguro que ya habréis leído algo esto en alguna de mis críticas anteriores, no obstante, veo indispensable repetirlo todas las veces que haga falta: una obra (película, serie de televisión, libro, cómic o lo que sea) puede poseer todos los elementos que he enumerado, y aun así, ser incapaz de transmitir correctamente las emociones que desea en el espectador.
Yo lo veo de la siguiente manera: el apartado puramente técnico no lo es todo, sin embargo, es aquello a lo que más importancia se le está dando en estos días, cosa que no comparto. La dirección bien podrá ser impecable, los actores podrán interpretar a la perfección a su personaje, o el guión podrá tratar un tema polémico de la forma más correcta que haya... pero es posible que a la película le siga faltando lo más importante: el espíritu, el alma.
Tranquilos, soy ateo y no creo en rollos místicos: este "alma" de la que hablo es algo completamente objetivo, y es justo eso lo que quiero analizar aquí y ahora:

Primero y principal, los periodistas que conforman el grupo Spotlight son demasiado planos como personajes. Apenas conocemos nada de ellos, de sus opiniones ni del por qué de las mismas; de dónde son, o por qué hacen lo que hacen. En vez de sentirlos como personas reales, se sienten más como meros narradores de la historia, carentes de profundidad y totalmente ajenos a los hechos, cuyo único objetivo es hacer avanzar la cinta hasta su final. El espectador es incapaz de conectar con ellos y cuando estos dejan salir sus sentimientos a flote no nos colocamos en su lugar; es más bien una sensación en la cual predomina la indiferencia.
El enfoque del filme se torna distante, de manera que la experiencia es una línea con apenas picos emocionales. Tiene más similitudes con un documental que con una película (porque no ofrece mucho más fuera de contarnos los hechos puramente objetivos), lo que le perjudica al adoptar un tono (casi) exclusivamente informativo y totalmente alejado de la empatía por nuestra parte. Irónicamente, los momentos en los que la película destaca, aquellos que sí logran llegar al espectador y transmitirle sentimientos para que le importe lo que ocurre, son cuando las víctimas de los abusos sexuales cuentan sus historias. Se crea un nudo en el estómago debido a la crudeza, la impotencia, la frustración, la injusticia y obviamente la tristeza, porque hay una conexión entre nosotros y el personaje.
Es una lástima, ya que por lo demás, la elegante dirección acaba resultando fría. A pesar del tema tan prometedor que trata, no es capaz de conmover o impactar (en gran medida) al público (y si lo ha conseguido, ha sido por la sensibilidad del tópico abordado).
Ver Spotlight es como montar una montaña rusa que da a un paisaje muy bonito y cuyo carro es precioso, pero que en el trayecto, tiene muy pocas subidas.
...
Sí, sé que es una de las metáforas más extrañas que he hecho últimamente. Aun así, espero que lo hayáis entendido.


Para mí, la palabra que mejor define Spotlight es: sólida. No veo posible negar que está bien hecha, es entretenida y ha cumplido la meta propuesta a las mil maravillas; aun así, su incapacidad de mover lo suficiente algo en mi interior o de que yo encuentre una sola característica mínimamente destacable que me permita recordarla después de los años que están por venir... hace que, desafortunadamente, no esté a la altura del sobresaliente.

7.75/10

domingo, 10 de junio de 2018

Reseña "Jurassic World: El Reino Caído" (Jurassic World 2: Fallen Kingdom); los dinosaurios no recuperan su grandeza.

La quinta entrega de la mítica saga jurásica está aquí, a manos del director español Juan Antonio Bayona, alguien que en los últimos tiempos ha logrado hacerse un nombre debido a sus exitosos proyectos, tanto así, que fue elegido por el mismísimo Spielberg para dirigir Jurassic World: Fallen Kingdom.

¿Aporta algo nuevo esta secuela?

Antes de empezar, quiero dejar clara mi opinión sobre su predecesora (Jurassic World de 2014): es un producto meramente entretenido que se puede disfrutar (a pesar de sus infinitas carencias) y poseía ciertos momentos emocionantes (posibles únicamente debido a que bebe de la nostalgia y extraoridanaria calidad de la primera entrega, sin la cual el filme carecería de identidad o atractivo alguno), sin embargo, estaba totalmente lastrado por su bobo guión: un argumento ridículo, colmado de aburridos clichés, infantilizado hasta la saciedad y lleno de personajes planos, era todo lo que este tenía.

¿Es Fallen Kingdom mejor? Sí, rotundamente. Es más entretenida, más trepidante, más intensa y emociona mucho mejor que Jurassic World; desafortunadamente, sigue siendo igual de boba e incapaz de cautivar al espectador como se hizo antaño. Los mejores momentos que tiene, a pesar de su belleza, son estropeados (de nuevo) por un guión incoherente en exceso. Aunque me duela decirlo, dudo seriamente que vaya a ser recordada de aquí a un par de años.


El primer tercio de la película me ha resultado bastante bueno (pensamiento que, para mi sorpresa, difiere de la opinión popular). Estamos ante cine de aventuras sin pretensiones más allá del puro entretenimiento, y vaya si entretiene. No se nos da mucho tiempo de descanso, pues pocos minutos después de empezar ya tenemos la frenética escena en Isla Nublar intentando rescatar a los dinosaurios. Sinceramente, no creo que haya muchos capaces de tildar esta parte de "aburrida".
En la dirección es palpable una mejora respecto a la entrega anterior, e incluso el guión es también más respetable (aunque no se salva de numerosas estupideces, ni mucho menos). Yo noté esto cuando, por primera vez, me sentí preocupado por el destino de estos personajes, y sobre todo, por el de los propios dinosaurios. Bayona consigue darle el toque necesario para que las emociones fluyan de verdad y la tensión sea más verosímil.
A decir verdad, tampoco lo tenía muy difícil, porque es que con solo poner al T-Rex rugiendo al horizonte ya es suficiente para que al niño que reside dentro de mí se le pongan los pelos de punta.
Los fallos están (algo) mejor cubiertos con épica y espectacularidad, de manera que el espectador exigente pueda sumergirse en la historia sin que las constantes incongruencias le saquen (demasiado) de la película.
En el tramo final ocure un cambio de tono; Bayona deja su huella clara acercándonos hacia esos toques de terror y tensión ya desaparecidos en la saga (hasta ahora). Se nota que este director intenta superarse con cada nuevo proyecto: aquí lo vemos plasmado en sus imágenes grandiosas, secuencias alucinantes y algún que otro dilema presentado por decisiones difíciles, capaces de llegar a conectar con el público. En algunos de los temas más "trascendentales" que toca (relacionados con la vida y la naturaleza) reside uno de sus mayores aciertos.

Pratt está mucho mejor y más comedido que en Jurassic World. Aunque el personaje de Dallas Howard cambie menos, también se presenta como una versión mejorada respecto del anterior filme (donde se paseaba por la selva y huía de monstruos gigantes con tacones, lo cual es una gilipollez; ahora se siente una "aventurera" un pelín más "auténtica"), y la actriz sigue haciéndolo bien. El cameo de Goldblum como Ian es de lo mejor que hay en todo el metraje. Spall interpreta correctamente a su personaje, no obstante, poco tenía que hacer ante la nula profundidad del mismo. Honestamente, del resto apenas me acuerdo. Quizás deba mencionar a Justice Smith y Daniella Pineda, quienes (sin llegar a destacar) hacen trabajos respetables con sus tontos (e irrelevantes) personajes.


¿En lo personal, qué he ido a ver? Dinosaurios y nostalgia. Una cinta ligera, alucinante, que no aburre y se pasa rápido. Es justo lo que me he encontrado... desafortunadamente, eso no hace que sea menos decepcionante.

No voy amentir, yo disfruté viéndola. Mi sensación final no resultó negativa en absoluto: fue de una satisfacción agridulce, pues Fallen Kingdom intenta ser un fresco e interesante reinicio de la saga, y de hecho, uno pasa un rato muy ameno viéndolo... Pero al mismo tiempo, uno también ve a la película fallar, caer en la típica mediocridad del cine comercial actual, y ni siquiera la experiencia agradable del visionado es capaz de evitar ese sentimiento de pena ante el potencial malgastado, momento en el cual nos damos cuenta de que, tristemente, esos dinosaurios (que merecen mucho más) jamás volverán a tener un producto cuya magia y calidad sean equiparables con aquellas que tuvo la Jurassic Park original.

Hablar de sus virtudes o de sus defectos en términos generales me resulta demasiado parecido a hablar sobres las virtudes y los defectos de la mitad de películas que he visto en los últimos años; es algo que hago encantado como escritor (o más bien, intento de escritor), pero como espectador, me está cansando.



Como ya he dicho, el guión vuelve a ser un lastre. Afortunadamente, nos libramos del increíblemente estúpido argumento sobre el cual se basaba la película previa, dando lugar a una historia que se puede tomar (un poco) más en serio.
El problema viene, como siempre, con las reiteradas lagunas: diálogos pésimos, personajes planos y arquetípicos o situaciones forzadas que (al menos a mí) me resultaban imposibles de creer, por lo que me "sacaban de la película", arruinando así la experiencia.


¿Por qué los guionistas ven al Tyrannosaurus como la forma perfecta para escapar de situaciones complicadas (Deux Ex Machina)? Lo que antes era un depredador carnívoro, la amenaza principal y la primera razón para tener miedo, se ha vuelto ahora el salvador de los protagonistas, la esperanza para sobrevivir que (sin ninguna justificación argumental) los rescata conscientemente y nunca se los come. ¿En serio? ¿Qué son ahora, amiguitos? ¿Qué coño es esto? Y mira que ya lo he dicho: ver al Rex rugiendo tras cargarse a un Carnotauro es para mí tan placentero como un orgasmo, hasta que te me doy cuenta de lo patética que es la situación, y la escena queda estropeada por completo.
Los dinosaurios NO-SON-HUMANOS. No intentéis humanizarlos. Son animales que se basan en su instinto, y entender eso es entender la clave del éxito de Jurassic Park, pues esta no intentaba hacerles parecer como monstruos súper-inteligentes aliados con los humanos.


Típico: situaciones en las que el protagonista mágicamente encuentra (increíblemente rápido) a la niña que busca en el último momento (aunque no tuviera ninguna forma de saber dónde estaba, pues ella misma se estaba escondiendo del monstruo en una mansión enorme y laberíntica). Esta es una de esas que más me llamaron la atención (para mal). No seré capaz de nombrarlas todas, básicamente porque no las recuerdo con suficiente claridad.

Los protagonistas han mejorado respecto de Jurassic World, sin embargo, los clichés siguen rodeándolos, mires por donde mires (ese "romance" que hay entre los dos ni tiene importancia, ni es desarrollado, ni evoluciona desde la primera película, ni nada; es inútil y frustrante).
Me encantan los personajes femeninos bien construidos, esas badass capaces de valerse por sí mismas; el problema viene cuando los escritores quieren mostrar esta característica mediante diálogos pésimos (que hacen ruborizar al espectador), en vez de por acciones reales. Si yo veo a una mujer sobreviviendo sin ayuda de machitos es la mejor muestra de que estoy ante una tía independiente y fuerte como debe ser; por el contrario, si el único indicio de valor o valía proviene de un diálogo en el que dice "eh, eh, yo no soy una señorita blanda, eh, soy to guay", yo personalmente no siento que el personaje sea fuerte de verdad. Me parece más una bocazas.

Aquellos que podrían ser considerados los "villanos" del filme acaban en el mismo cajón desastre de siempre: tipos idiotas con dos líneas de diálogo (que además, siempre son las mismas) y probablemente sean rusos. Luego dirán que los americanos no les tienen manía.


La tensión se queda coja, ya que es muy fácil anticiparse a todos los malditos sucesos que van a ocurrir. Conforme la película va avanzando, se hace más y más obvio quién va a morir y cómo (qué dinosaurio se lo va a comer, vaya). Es tan exagerado que ese tramo final pierde muchísimo peso por ello. Yo sentí como si ya hubiera visto esa misma escena antes, y no pocas veces, precisamente. Además, esto es empeorado por el puto trailer. En él se desvelan los puntos más importantes del argumento y la solución de los mismos, así, sin más. Olvidad el factor sorpresa o la incertidumbre: ambos son cortados de raíz (realmente no es culpa del propio filme; aun así, afecta a su visionado).

Tenemos una subtrama* (de la cual no haré spoiler ahora) sobre una niña cuyo concepto es brillante, pero su ejecución deja mucho que desear, pues no se le dedican más de dos escenas de nula relevancia para la trama principal.

También está esa absurda relación Owen-Raptor. El reptil va a salvarlo enzarzándose a propósito (y sin mucha justificación) en un combate a muerte contra un ser muy superior. El resultado es una lucha bastante patética que no parece estar realizada por simples dinosaurios. Demonios, diría que pelean incluso mejor que las personas. De verdad, ¿qué es esto? 


En fin, toda coherencia ha sido sacrificada por el "¡mira qué guay! ¡Dinosaurios peleándose! ¡Dinosaurios hablando! ¡Dinosaurios héroes salvadores!". Irónicamente, se han cargado la esencia de estos míticos bichos al intentar hacer que sean más amigables para la audiencia de menor edad.
6/10.


ZONA SPOILER


* La supuesta nieta de Lockwood es un clon de su hija original (la cual murió en un accidente de coche). Por eso él y Hammond se separaron: Hammond no hallaba ético lo que Lockwood hizo. Esta pequeña subtrama tenía un potencial extraordinario... que se ha quedado en un plano secundario carente de importancia para la trama o los propios personajes. Maravilloso.

jueves, 7 de junio de 2018

Reseña anime: "Made in Abyss"

Made in Abyss fue, sin duda alguna, el anime número uno del año pasado (2017). Razones no le faltan: entre otras, posee una historia que nos engaña haciéndonos creer que está enfocada hacia un público infantil, cuando en realidad resulta ser un seinen serio, cruel y desagarrador; su apartado técnico es magnífico y la banda sonora es de las mejores que he escuchado en muchos años. En resumen: tiene los ingredientes necesarios para conformar una gran experiencia, así que comprendo a la perfección la aceptación positiva que ha tenido... Lo que no comprendo es por qué ha sido, al mismo tiempo, tan terriblemente sobrevalorada.

En este post concreto hablaré solo del anime como obra individual y de la historia hasta el punto en el que este termina sin adentrarme en ningún tipo de spoiler.

Como sé que estoy entrando en un terreno (muy) polémico, advierto de antemano: todo lo que voy a escribir se trata de mi opinión, y no te estoy atacando si la obra te ha gustado. Simplemente, creo tener algo que decir que difiere bastante de la imagen general asignada a la serie. Presentaré, como siempre, tanto lo que yo considero bueno como lo que considero malo del anime, siempre respaldado por los argumentos que he hallado convenientes. Si quieres quedarte, ver un punto de vista un poco diferente y quizás tener una tranquila discusión acerca de Made in Abyss en los comentarios, eres bienvenido.



La serie trata sobre la vida de ciertas niñas y niños habitantes en una ciudad construida en las inmediaciones de un gran agujero (llamado el abismo) hallado en un lugar de la tierra, cuya profundidad es totalmente desconocida. Como era de esperar, los seres humanos se han dedicado a explorarlo con el fin de desvelar sus secretos; no obstante, adentrarse en este lugar no es tan bonito como parece a primera vista, pues no solo tendrás que sobrevivir a los ataques de las criaturas que viven en su interior (más poderosas y hostiles cuanto más profundo vayas), sino que además, sufrirás algo conocido como la maldición del abismo: una serie de consecuencias que tu cuerpo deberá soportar si te desplazas hacia arriba una vez estás dentro del abismo, cuya severidad también varía dependiendo de la profundidad a la que te encuentres. Estos efectos van desde cosas ligeras como mareos y náuseas, hasta la misma muerte una vez estés en las capas más hondas, por lo que si alguien quiere llegar hasta el final, debe saber que jamás podrá regresar.


Mapa del abismo
¿Made in Abyss merece el éxito que ha cosechado? Absolutamente. Independientemente de lo que pienses sobre ella, es indudable que sus características positivas vencen (por goleada) a las negativas. Aunque yo no la considere una obra maestra, negar que está muy bien hecha sería mentir. Como ya he dicho, Made in Abyss (abreviémosla como MiA a partir de ahora) merece su fama, pero no se merece tanto su gran estima.


¿Cuáles son los aciertos del anime, que han sido capaces de llevarlo hasta tal triunfo?


Primero y sobre todo, la ambientación. Todo, absolutamente todo lo relacionado con la pura creación artística del mundo ficticio sobre el cual se asienta la historia me deja... sin palabras.
La lista bien podría ser infinita:
Sus malditas y envidiables creatividad, originalidad e ingenio a la hora de elaborarlo.
El abrumador nivel de detalle en la mitología del lugar, cómo la supervivencia se desarrolla en él, los datos sobre su fauna, su flora, las maneras en la que estos son utilizados de formas perspicaces por los personajes, y la misma forma de vida que se ha creado alrededor de este abismo.
En general, lo que dota de mayor vida a MiA es su concepto, tan acertado como interesante y bien explotado. Apela brillantemente a una de las características humanas más típicas (la curiosidad) mediante todos los detalles que acabo de mencionar, y como resultado, se da lugar a uno de los argumentos más interesantes que yo he visto en los últimos años. Es muy simple, pero tremendamente efectivo (¿para qué complicar las cosas?). Uno se siente atraído por el abismo. Uno siente la necesidad de averiguar qué enigmas guarda en su interior, de ir a descubrirlos y llegar lo más lejos posible, a pesar de las terribles consecuencias. El misterio es cimentado de una manera exquisita y elegante en el espectador y en los personajes del anime. Nosotros comprendemos ese ansia que lleva a las personas del mundo del abismo a querer saber todo sobre él, ya que es algo que compartimos con ellas.

Lo que termina de dar el toque final de inmersión total es una animación simple y llanamente impecable, que logra el equilibrio perfecto de los dos aspectos visuales más importantes (según mi opinión). Me resulta abrumador solamente el hecho de pensar el nivel de dedicación y trabajo duro que ha exigido la realización de MiA. Por una parte, tenemos unos fondos espléndidos. Cada plano es una delicia, una mezcla mágica entre una fértil imaginación aliada con los medios necesarios para plasmar esta milimétricamente. Los colores, el nivel de detalle en la representación de la naturaleza extraña de este lugar y mucho más, hacen de las imágenes algo único.
Por otra parte, tenemos una fluidez en los movimientos casi armoniosa.
Al combinar ambos... el resultado es pura belleza.

Y cuando creíamos que no se podía ofrecer más llega una banda sonora preciosa, hermosa, adictiva, emocionante; todo un orgasmo auditivo. Pará qué seguir hablando sobre ella (cuando no soy ni mucho menos un experto musical) si puedo mostrarla aquí y ahora:
 Técnicamente, Made in Abyss es un 10. 

Ahora bien, a nivel emocional, de desarrollo y de personajes... no está a la altura.

A partir de este punto comienza la parte "polémica".

El anime de Made in Abyss se siente como un mero preludio. Sí, sé que el manga existe (de hecho, estoy al día y pienso hablar sobre él en breve) y que la historia continúa desde donde se dejó, pero eso, en mi opinión, no es excusa. Este anime ha sido concebido (en parte) para soportar el peso como una obra individual, ya que no sabemos si habrá siquiera una segunda temporada.

Ahí va a un ejemplo para explicar lo que quiero decir: es como si os pusieran, por primera vez, únicamente la primera docena de capítulos de Fullmetal Alchemist. Yo, personalmente, pensaría: vale, promete mucho, hay personajes que quizás sean interesantes, pero... todo ese potencial se ha quedado sin respuesta. ¿Le pondríais a la serie un 10, con solo vistos esos primeros episodios? No, ¿verdad? Yo, desde luego, no lo haría; aún no se lo ha ganado.
Esta primera parte de MiA mostrada en el anime no se sostiene por sí sola en su totalidad. Aunque posea algunos momentos realmente espectaculares, por lo general me resultó frágil.

Cuidado: no estoy diciendo que sea mala. No. Está bien, y punto; el problema es que ese "bien" no es suficiente para todas las alabanzas que la serie está obteniendo. Por mucho que se diga lo contrario, yo pienso que ninguno de sus aspectos (fuera del misterio y del apartado técnico a los que ya he halagado previamente) son sobresalientes. Son notables, como mucho.

Quiero ser sincero completamente y sé que no todos estaréis de acuerdo, sin embargo es así como pienso: con solo estos 13 capítulos de MiA me parece un insulto que la cataloguen de "obra maestra".

Por lo pronto, no hay apenas conflictos relevantes hasta los últimos dos (o, como mucho, tres) capítulos. Todo lo anterior es pura exposición. A pesar de que hace un trabajo espléndido creando expectación por lo que podamos encontrar, la narrativa no ayuda a la hora de generar el máximo interés. En cuanto al ritmo, yo lo encuentro sumamente irregular: en ocasiones, es muy pesado y no avanza casi nada en cada episodio; pero en otras ocasiones, se salta rápidamente momentos cruciales en la evolución de los protagonistas, haciendo que sintamos el viaje apresurado. Considero que acaba por ser una oportunidad terriblemente desaprovechada ya que hay capas del abismo que dan para mucho, pero son cruzadas con increíble facilidad y velocidad, destruyendo en parte el mito que tan cuidadosamente había originado.
Por lo general, el visionado, aunque bellísimo, me resultó mayormente plano. Y yo comprendo que estamos únicamente al principio de la historia, pero igualmente, son 10 capítulos (en una temporada de 13) aquellos incapaces de conectar al espectador con los personajes.
Si el anime me atrajo fue (definitivamente) por lo interesante de su concepto, por el abismo, y no por los personajes o los arcos dramáticos de estos. Durante el 90% de la experiencia me faltó la implicación con la trama de Rikko y Reg; me falló ese apego que quería sentir por ellos, por sus motivaciones y por sus logros, algunos de los cuales acaban siendo insípidos.
Ambos son personajes curiosos, están bien diseñados y tienen características exploradas con talento, fuera de los arquetipos. Se sienten como niños de verdad (algo que al mundo del anime le cuesta ofrecer) en un lugar cruel; no obstante, tampoco me parecieron tan profundos psicológicamente, y de esto se podría haber pedido algo mejor, teniendo en cuenta que la serie se enfoca casi exclusivamente en ellos.
A pesar de esto, sí hay secundarios, algunos más destacables que otros, como Ozen (me gusta que el explorador físicamente más fuerte sea una mujer, aunque encuentro al personaje difícil de comprender), Natt o Nanachi (quien acabará por convertirse en una importantísima principal).
Como ya he dicho, hasta que no llegué al episodio 11 no me sentí suficientemente emocionado por el viaje de la pareja. Aunque bajaran por los distintos sectores del abismo y se enfrentaran a algún que otro monstruito, no sentí ese miedo o esa sensación de riesgo que tan brillantemente se había prometido al inicio.


Los capítulos 11, 12 y 13 arreglan todo esto. De repente, la historia comienza a ser buena por sí mimsa (sin necesidad de recurrir a su excelente apartado técnico), comienza a cumplir lo prometido (¡al fin!) y cautivar al espectador. Se nos sorprende con una dosis desagradable de violencia sin censura. De esa que eriza tu piel logrando que te retuerzas en el asiento (teniendo en cuenta que estamos ante meros dibujos, es un gran mérito). Ahora sí sentimos el miedo. Ahora sí sentimos la desesperación. El abismo nos ha desvelado su verdadera cara.
El corazón emocional de Made in Abyss se desarrolla en estos 3 episodios (sobre todo en el último, un maravilloso especial de 40 minutos). No quiero hacer spoiler (aunque muchos ya la habréis visto), porque la sorpresa y los descubrimientos que conlleva son algo que uno debe experimentar por sí mismo.
Me limitaré a decir que es ofrecida una historia madura, cruel y despiadada, capaz de sacar nuestros sentimientos a flor de piel y de captar nuestra atención para devolvernos el interés por la serie.

Y así de repente, justo cuando estaba empezando de verdad... se acaba.




En resumen, ¿cuáles son mis pensamientos finales sobre Made in Abyss? ¿Merece la pena? Sí.
Merece la pena, porque quizás tenga bastantes carencias, pero dejando eso de lado, todo lo demás que posee es magistral.
Merece la pena, porque abunda en uno de esos aspectos más necesarios hoy en día y que, desafortunadamente, menos se ven: la creatividad, frescura y perfecta funcionalidad de su propio mundo ficticio.
7.75/10.

sábado, 2 de junio de 2018

2001: Una Odisea en el Espacio. Crítica y explicación personal.

¡Woah! Me siento atrevido; y así es como debe ser, pues estoy a punto de hablar sobre el filme más controvertido, polémico, ambicioso y estudiado de todos los tiempos. ¿Qué me hace pensar que podría tan siquiera aportar la más mínima novedad a una legendaria discusión de más de 50 años? Uno se ve realmente empequeñecido a la hora de enfrentarse a esta tarea, sin embargo, no por ello me voy a dar por vencido antes de tiempo.

Hoy quiero hablaros acerca de 2001: A Space Odyssey y contribuir al debate con mi insignificante granito de arena; porque es el momento idóneo para ir al cine a verla si es que nunca has tenido el placer (sí, se está proyectando en conmemoración de su 50 aniversario) y porque, simplemente, me apetece, puesto que se trata de una de mis películas favoritas de toda la vida.

Ahora bien, como ya he mencionado, hablar sobre semejante coloso no es fácil; de manera que voy a tomar un enfoque distinto. Sé que no seré capaz de ofrecer un revolucionario nuevo punto de vista. No es mi intención. Mi única pretensión es hacer una reseña totalmente personal dejando algo de lado la parte más técnica, explicando por qué me gusta tanto 2001, sus pros y sus contras, cómo se ve desde una perspectiva actual, y las posibles interpretaciones que yo doy a los interrogantes que nos provoca.
Si quieres quedarte, eres bienvenido.



La primera vez que la vi, yo tenía 13 años. En aquel entonces había comenzado a desarrollar mi pasión por el cine, y cómo no, cuando te comienzas a meter en el mundillo es inevitable la aparición del nombre Stanley Kubrick (que me sonaba, pues había dirigido lo que ya era otra de mis películas preferidas, El Resplandor). En mi afán por aprender y disfrutar lo máximo posible de mi arte favorito, empecé a visualizar todas las recomendaciones restantes de este antiguo director tan aclamado.
La última de sus consideradas "grandes obras" que me puse fue 2001. No estaba seguro, pues las opiniones sobre ella eran mixtas y totalmente dispares. Muchos la tildaban de aburrida, un sinsentido. Aun así, me senté en el sofá dispuesto a disfrutarla.

No podía explicar cómo. No podía explicar por qué. Pero la película me atrapó. Desde el primer minuto de metraje hasta el último me hallé embelesado con sus imágenes. Asombrado por su belleza. Hechizado por su aura. Emocionado por sus escenas. Maravillado por su música. Inmerso en la experiencia (sin duda alguna, la vez que más cerca me he sentido de estar realmente en el espacio). 2001 es una película diferente, tan única que hasta el día de hoy no ha habido otra como ella. No era tanto una historia típica, como una auténtica odisea visual. Sin personajes. Sin diálogos. Es un puro viaje a los confines del universo. Y a pesar de lo extraño que era todo esto, yo seguía sin poder despegar los ojos de la pantalla.

Honestamente, creo que es uno de los ejemplos más verídicos de películas que "o la amas, o la odias". Aunque siembre habrán excepciones, no deja de ser muy complicado hallar un término medio ante una obra tan atípica. Yo tuve la suerte de ser atrapado por ella, pero comprendo perfectamente que a otra gente le haya parecido un rollo aburrido, soso o vacío: las escenas parecen interminables, a veces carecen de sonido o de contexto y uno puede perderse fácilmente. No eres mejor ni peor porque te haya gustado más o menos 2001, que quede claro. Se trata de un filme difícil, que plantea numerosas ideas pero no deja ninguna respuesta definitiva, por lo que el espectador deberá rellenar él mismo los huecos, y te aseguro que cada interpretación divergirá en determinados detalles.


Esto fue lo que yo saqué en claro la primera vez que la vi. Me gustó tanto que, obviamente, le otorgué un 10. Fui capaz de amarla a pesar de no haberla entendido (al menos, no del todo)... Y eso cambió en el segundo visionado.

Porque en un momento determinado, uno se pregunta, "¿realmente es tan buena esta película como para un 10, o me he dejado llevar por su fama y simplemente estoy aparentando?". De manera que me senté a verla una segunda vez; experiencia en la cual no solo me sentí igual de hipnotizado, sino que además, saqué mucho más de su filosofía, su historia, su significado real. Entendí, mejor que nunca, que sus diálogos eran, en la mayoría, relleno, y la cinta se estaba contando de otra forma. Comprendí que no es una historia de personajes al uso, pues retrata cosas que van mucho más allá, tales como la naturaleza del propio ser humano, la evolución, la inteligencia, la grandeza del universo y nuestra pequeñez ante él (más adelante iré en mayor profundidad sobre esto).
2001 se convirtió en mi obra favorita de Kubrick. Así ha seguido hasta la fecha. Ayer pude verla por tercera vez en una pantalla grande, y esta opinión se ha terminado de solidificar.



¿Qué hace única a 2001?
No hay mucha gente que lo sepa, pero una secuela llamada 2010: Odisea dos se realizó, y no hace falta decir que no tuvo (ni de lejos) el éxito o la repercusión que su predecesora. ¿Por qué?
(Antes de continuar, he de aclarar que ciertas partes de lo que escribiré están basadas en mi visionado personal de 2010, y en el juicio de un compañero que ha leído la colección de novelas de Arthur C. Clarke en las que se basan estas películas)
2010: Odisea 2 fue una adaptación literal del libro (según yo lo tengo entendido), donde se dan explicaciones de lo sucedido en 2001. Por lo visto, en las novelas (al igual que en la secuela) sí se entiende la totalidad de los sucesos y no son un intento de desconcertar al espectador... ahí está, amigos, el "fallo".

Y no es que sea un "fallo" propiamente dicho, ya que los realizadores de 2010 no lo hicieron "mal": simplemente adaptaron lo que Clarke había escrito, nada más. No fueron capaces de averiguar el auténtico motivo del éxito de la primera película.
Yo creo que comprender esto es vital para intentar comprender la importancia, la esencia de 2001 y por qué nunca será superada.

2001 tiene un aura absolutamente exclusiva. El acierto de Kubrick fue tomar una aventura literaria de ciencia-ficción más, aplicar su retorcido (pero magnífico) toque y convertirla en una reflexión sobre el ser humano, sobre el universo, creando más una experiencia que una historia, y dejándola ambigua para que el espectador se pregunte qué coño acaba de ver, piense, medite e intente rellenar los huecos en base a su propia interpretación de los hechos; mientras que el "fallo" de 2010 fue arrebatar todo aquello que hacía único a 2001 para dar otra película de ciencia-ficción. Ojo, no estoy diciendo, ni mucho menos, que 2010 sea mala por ello; es simplemente que 2001 es demasiado buena.
Mi opinión es que no hay una opinión correcta al 100% sobre 2001. Creo que cada interpretación (argumentada) sobre qué ocurre es válida.

Es esa sensación incómoda de misterio, de desconocimiento, pero también de estupefacción, que la hace tan especial, tan incomparable. Se trata de una película que no abandona tus pensamientos y que consigue (al menos en mi caso) crear una fuerza en el espectador, una necesidad de comprender lo que vió, de investigar, de promover la reflexión.
Las predicciones estéticas (toda la parafernalia de navegación espacial, una escena que se adelanta 4 décadas en el futuro cuando la niña le pide a su padre un teléfono, ¡brutal!), más la capacidad que tuvo de cambiar una generación por completo, de influenciar a toda una generación posterior, y de seguir creando polémica, debate, fascinación y opiniones tan dispares en el público de forma atemporal (a 50 años de su lanzamiento aún se habla de ella, aún es referenciada, aún es importante) forma parte de esa magia que la hace, para mí, una obra maestra cinematográfica.
Un 10/10.




Muy probablemente, lo que he escrito hasta ahora te dará más bien igual. Ha llegado la hora de pasar a lo que todos esperábais:
mi interpretación personal de 2001: Una Odisea en el Espacio, el significado que atribuyo sus metáforas y la historia que se halla escondida tras la belleza del conjunto.


Alerta de spoiler. Aunque, sinceramente, en este caso concreto es bastante inútil.





Creo que el principio es lo más claro. Estamos ante el "Amanecer del Hombre", aquel momento en el que los "monos" dieron un paso adelante en su camino para llegar a ser lo que somos hoy: seres humanos.
Cómo la historia es contada no tiene precio: primero somos testigos de su forma de vida, nada diferente de la de cualquier otro animal menos evolucionado. Se pelean por los recursos (la charca) y el más fuerte gana. Aquellos que son desplazados sufren el miedo que les provoca la debilidad, siendo el próximo destino ser devorados por los depredadores.
Entonces, el monolito aparece. Qué simboliza este lo discutiremos más tarde: lo importante es que es la chispa inicial que necesitaban para avanzar. Un hueso. Un arma. Una de las escenas más emocionantes de la historia del cine. Sin que nos demos cuenta ya hemos dado el primer paso: la primera guerra se está librando y aquellos con las armas más poderosas ganarán. Estos simios son capaces de utilizar los recursos de su alrededor de forma imaginativa, por lo que lo único que espera en el futuro es el progreso. Y vaya que sí.

Porque el siguiente plano cambia del hueso (la primera herramienta utilizada por los humanos) hasta las naves espaciales (la última). Millones de años de evolución explicados en un solo corte. Mucho se ha hablado sobre qué es exactamente ese objeto orbitando alrededor de la tierra (algunos teorizan que es un arma nuclear, y que serviría como metáfora en la que pasamos del hueso, el arma más primitiva, hasta las bombas de destrucción masiva).

La precisión de las imágenes, la belleza de los planos en las naves, es inigualable. La armonía que se siente cuando estás viendo esta película (sobre todo en el cine) sigue siendo algo digno de elogio, incluso 50 años después de su estreno en 1968.

Algo ha ocurrido en la luna: se ha encontrado un objeto enterrado (a propósito) bajo su superficie. Este descubrimiento es tan gigantesco que, al principio, han de ocultarlo. Se han difundido rumores sobre epidemias y demás para evitar que la gente se acerque.
Estamos ante otro monolito que fue colocado ahí hace 4 millones de años. Estaba esperando nuestra llegada. El primer paso que comenzó con el uso de un hueso, culmina con nuestro último paso, hemos progresado lo suficiente como para llegar a la luna, más allá de nuestro propio planeta.

Ese monolito nos está llevando a júpiter. Allí hay algo que quiere enseñarnos. Por lo que es enviada una misión tripulada (con cierto secretismo) hasta allá, llena de expertos científicos en numerosos campos y la mejor inteligencia artificial creada por el ser humano: Hal 9000, una máquina cuyo índice de errores es de 0%, cosa que se le repite reiteradamente y de la que está muy orgullosa.
Hal 9000 es el mejor personaje de la película y el auténtico protagonista de este tercer acto. Tiene uno de los arcos argumentales mejor explorados, más interesantes y (lo mejor) premonitorios de todos los tiempos. Él es un ser que ha tomado consciencia de sí mismo (en una época en la que eso era impensable). Es capaz de experimentar emociones, y su inteligencia es superior a la de cualquier persona.
Él es mejor que nosotros, sí. Los humanos han alcanzado tal nivel ya, que han creado a un ser superior a ellos mismos. El siguiente paso de su progreso.
Nosotros entendemos cómo Hal se da cuenta de todo esto. Cómo adquiere, poco a poco, consciencia. Orgullo. Él no comete errores, pero los humanos sí. Por eso es lógico que, según él, la forma más segura de cumplir una misión tan importante sea sin nosotros. Y eso se acentúa más cuando descubre que estamos a punto de apagarle. "Matarle". Él quiere saber qué hay en júpiter, siente curiosidad, interés, miedo a su propia muerte. Y no puede permitir que nosotros lo arruinemos todo, por lo que en una jugada similar a la que realiza en la partida de ajedrez, sacrifica a la dama, una de las "fichas más importantes" (es decir, las personas) por el bien de la victoria final.
Cómo Kubrick consigue que una simple luz roja sea capaz de transmitir tantos sentimientos y, además, infunda tanto terror en el espectador, es inaudito.

Aun así, consiguen derrotarle.
Por último, llegamos al destino asignado por el monolito: otro monolito gigante flotando en el espacio.
Gracias a este, Dave da un paso entre múltiples dimensiones. Y aquí llegamos a la parte más confusa del filme: tras una abrumadura pero majestuosa experiencia psicodélica, Dave es testigo de sí mismo en distintas etapas de la vida hasta llegar al final, la muerte, donde el monolito hace su última aparición y la película acaba con la imagen de un feto "místico" mirando a la tierra.

Comencemos con las teorías.

Las más plausibles son:
A. El monolito es dios.
B. El monolito es un objeto colocado por vida alienígena.
C. El monolito tiene un significado puramente metafórico.


¿Cuál es mi favorita?
La opción C.
Yo tomé por primera vez (y sigo tomando) 2001 como un viaje a través de las distintas etapas del ser humano. El monolito no es más que una metáfora que ejemplifica el progreso, la evolución y la capacidad de auto-superación que tenemos.
La primera vez que apareció, fue la primera vez que los simios dieron signos de inteligencia, el comienzo del progreso hasta donde estamos hoy en día.
Cuando aparece en la luna, se muestra hasta donde hemos llegado. Hemos roto nuestros límites planetarios y con ello hemos seguido evolucionando hacia un futuro superior.
También puede significar que, después de tantos años, finalmente hemos sido capaces de crear un ser superior a nosotros (Hal), que significaría el siguiente paso en la evolución (de ahí el pitido en la luna, una especie de advertencia). Hemos dejado de ser lo máximo, el no va más.
Finalmente, el monolito gigante lleva a Dave a lo largo de todas las etapas de su vida. La última es la muerte, pero tras ella, se da lugar a la nueva vida. Esta es representada como un feto (el comienzo de nuestra vida) al lado de el comienzo de la vida en general (la tierra).

Esta es mi opción favorita, no solo porque fue la que creé yo por mí mismo, sino que además, es la que mejor interpreta el mensaje de la película. Yo creo firmemente que, independientemente de cuál escojas (A, B o C) el monolito siempre va a estar asociado, inevitablemente, con el progreso humano y la capacidad que hemos tenido de evolucionar por nosotros mismos.


¿Cuál es la que menos me gusta?
La opción A.
Demasiado vaga y típica. Creo que Kubrick quería decir algo más que simplemente "dios nos lo ha dado todo, blablabla".


¿Cuál es la opción real?
La opción B.
Kubrick nunca dio su interpretación del filme, pero la novela no deja lugar a dudas. Esta opción es la que el autor de la obra original quiso dar. Lo resumiré mucho: según tengo entendido, el monolito es una especie de aparato alienígena colocado en todos los planetas por una raza de seres tan superior que ni siquiera tienen forma. Su función es tanto recopilar información, como aportar información a los habitantes de los diferentes mundos, socorriéndolos en sus momentos de mayor necesidad (nos ayuda crear las primeras herramientas, etc). ¿Cuál es el motivo de que nos manden hacia júpiter, entonces? Allí está, flotando, el monolito gigante, donde Dave se introduce. El significado de la secuencia posterior es que, allí dentro, Dave envejece y muere, para renacer siendo una forma de vida superior al ser humano. Dave ha "trascendido", ahora es como los seres "perfectos" sin forma, y para "explicar" todo esto, Kubrick utiliza la imagen del feto como metáfora del re-nacimiento.



¿Pero sabéis qué es, realmente, lo más bonito?
Puedes escoger cualquiera de estas tres. Todas. O ninguna. Puedes inventarte tu propia teoría, y si la respaldas lo suficientemente bien, será correcta. Estoy seguro de que Kubrick hizo la película de forma que no hubiera una única explicación, detalle que escasea en el cine de hoy en día.
Esto forma parte del encanto único de 2001: Una Odisea en el Espacio, siendo (como ya he dicho hasta la saciedad) la razón por la que es una de las mejores películas que se han rodado nunca y, según yo lo veo, la película mejor dirigida de todos los tiempos (únicamente igualada, en mi opinión, por La Lista de Schindler).

Gracias, Stanley.
Si has llegado hasta aquí, lector, te lo agradezco. También te felicito por tu paciencia de hierro. Me disculpo por todas las erratas y repeticiones que seguramente he cometido. Aun así, espero que esta lectura te haya merecido la pena y haya enriquecido tu punto de vista. Un saludo.